Reporte de vuelo X: De Lima a Cusco y regreso en Bae 146 de Star Perú y A330 de Avianca a Bogotá

Siguiendo con el reporte anterior, quedamos en que me encontraba, hacia las 2AM, en el aeropuerto Jorge Chávez de la ciudad de Lima, esperando por mi vuelo por Star Perú hacia la ciudad de Cusco.

De acuerdo a Sleeping in Airports, uno de los mejores lugares para pasar la noche era en el segundo piso, justo después de subir las escaleras, cerca a la zona de masajes. Hacia allí fui, y encontré ya un grupo grande de personas durmiendo. Decidí entonces darme una recorrida por el aeropuerto, teniendo en cuenta que era otro completamente diferente al que había visitado en 2003, durante una escala en un vuelo lechero de LAN, BOG – LIM – SCL – EZE. Me llamó mucho la atención su comodidad y modernidad.

Vuelo 2I 1113

Star Perú

Lima (LIM) – Cusco (CUZ)

Bae 146

 

Al final me pude hacer un espacio en la zona de los dormilones, en donde descansé un par de horas. Hacia las 4AM fui de nuevo al counter de Star Perú, que ya estaba abierto, a hacer check in, para asi poder acceder a la zona después de seguridad. Claramente yo estaba en un completo estado zombie, por lo que a duras penas pude solicitar una silla en ventana para mi vuelo de las 8AM, lo cual fue concedido. El agente de Star Perú, bastante serio también, me convenció de llevar mi maleta como equipaje de mano, teniendo en cuenta que para vuelos domésticos no aplicaba la restricción de líquidos en la cabina.

Ya con el pase de abordar, estilo supermercado, pasé por la rápida revisión de seguridad y me dirigí a las salas de espera al final de la terminal, donde proseguí con mi sueño por un par de horas más. Encontré en ese sentido bastantes cómodas las sillas del aeropuerto, y no éramos pocos los que estábamos durmiendo en tal lugar. Tipo seis de la mañana me desperté, aproveché para averiguar unos pasajes en tren en Perú Rail y me compré un jugo de naranja en una de las tiendas de esta parte del aeropuerto.

Una hora antes del vuelo, fue anunciada en las pantallas la puerta designada para el embarque. Se trataba de la número 7, ubicada en el piso inferior (a la altura de la plataforma), zona desde la cual se hacen todos los abordajes en posición remota de las aerolíneas que operan con aviones de menor tamaño a los habituales Airbus o Boeing.

Unos minutos después de las 7 se inició el abordaje, el cual fue bastante organizado, pues todos los pasajeros debíamos abordar un bus que nos llevaría a nuestro avión. El Bae 146 estaba esperando por nosotros, acompañado de un A319 de LAN, aerolínea claramente dominante en este aeropuerto

Si bien al momento de llamar al abordaje anunciaron que las dos puertas del avión iban a ser usadas, la mayoría de los pasajeros de este vuelo, en el que habíamos mitad extranjeros y mitad locales, se aglomeró en la puerta delantera. En mi caso, teniendo en cuenta que tenía la silla 16A, una de las últimas del avión, abordé por la puerta trasera y me ubiqué en mi asiento.

Desafortunadamente no tomé la matrícula del avión, por lo que no tengo idea de qué modelo de los diferentes Bae 146 se trataba. Sin embargo, asumo que era un Bae 146-200 por el tamaño (cantidad de ventanas entre la puerta principal y las alas) y porque en el mapa del avión expuesto en la parte trasera del mismo conté 15 filas con seis puestos cada una (3×3), y otras dos con 4.

Esto significa que el avión tenía alrededor de 95 – 100 sillas, en configuración 3×3, salvo las dos últimas que tenían configuración 2×2. Yo estaba ubicado en una de esas dos últimas, que tenía mayor espacio, y para mi fortuna, a pesar de haber sido un vuelo con una ocupación de entre 85 y 90%, con la silla del lado desocupada.

A pesar que el avión se ve pequeño (apiñuscado, si me permiten la rebuscada palabra) en comparación a otros aviones con similar configuración (por caso el Boeing 737-700 ó el Airbus 319), era bastante cómodo, aunque se le notaban los años.

Unos 10 minutos antes de la hora programada de despegue, el capitán, de apellido Muñoz si no recuero mal, nos anunció que el plan de vuelo había sido aprobado por la torre de control. Todo esto mientras carreteábamos y nos alineábamos en la pista. Así fue como salimos anticipados, para este vuelo que duraría una hora según sus propias indicaciones.

Esta última imagen muestra la montaña que les digo debe ser esquivada antes del alineamiento con la pista

Esta última imagen muestra la montaña que les digo debe ser esquivada antes del alineamiento con la pista

El vuelo transcurrió sin mayores novedades por sobre la escarpada geografía peruana, pasando sobre la ciudad de Ayacucho. Los paisajes que se veían por las ventanas con persianas mitad descendientes y mitad ascendientes eran espectaculares, lo que motivó a una de las turistas que viajaban en este vuelo a apropiarse de la ventana ubicada en la fila detrás de donde yo me encontraba y tomar fotos con su súper cámara de última tecnología (?). Yo hice lo propio con mi cámara normalita, que además era prestada, y estos fueron los resultados.

En la mitad del vuelo inició el servicio, consistente en una cajita en el que había un sánduche bastante rico preparado en lo que en Colombia sería un pan de 200, junto con un ponquecito y una bebida. Teniendo en cuenta que tenía el jugo de naranja que compré en el aeropuerto de Lima, decidí complementar mi desayuno con un café con leche, lo que aparentemente no era esperado por las dos sonrientes auxiliares de vuelo, una de las cuales tuvo que ir al galley delantero a buscar mi bebida. No me acuerdo si antes o después del servicio de comidas, nos habían ofrecido ejemplares de un periódico local.

Finalizando el vuelo sobrevolamos completamente la ciudad de Cusco, siendo reconocibles su Plaza de Armas y el estadio de la ciudad. Este sería el preámbulo de una de las aproximaciones más bacanas que he tenido la oportunidad de vivir y que me arrepiento de no haber filmado. Resulta que el avión sobrevuela, a una altura considerable, el aeropuerto de la ciudad. Mientras desciende, debe dar un giro de 180 grados y alinearse con la pista, pero esquivando una montaña que se encuentra justo al pie del aeropuerto.

Después de aterrizar, fuimos asignados a la puerta 2. La salida se hizo por la puerta delantera únicamente. Del aeropuerto, que se encontraba bastante lleno, salí directo a la Plaza de Armas, a comprar mis entradas a Machu Picchu, mi tíquete en el tren de regreso e iniciar la ruta alternativa.

Vuelo 2I 1182 (al final fue el 2I 1118)

Star Perú

Cusco (CUZ) – Lima (LIM)

Bae 146

 

Tres días después, al llegar a Cusco desde Machu Picchu busqué una cafetería donde desayunar, tras lo cual tomé de nuevo una combi hacia el aeropuerto, llegando con aproximadamente una hora y media de adelanto a la hora estipulada de mi vuelo a Lima.

Aunque el aeropuerto en general se veía lleno, los counters de Star Perú no lo estaban, por lo que fuí atendido inmediatamente. Originalmente, mis pasajes, que compré aparte, estaban configurados de tal forma que tuviera tres horas de espera en Lima, permitiéndome además montar por primera vez en mi vida al 330 de Avianca. Así que cuando la agente me informó que el vuelo de Star Perú presentaba retraso, le pregunté por la opción de viajar en el vuelo anterior, que igualmente estaba retrasado. La agente, muy querida y diligente, y al ver mi itinerario de Avianca y de preguntar, supongo, a algún supervisor, me incluyó en el vuelo anterior, asignándome la silla 2F.

La verdad la propuesta de ser movido al vuelo anterior la hice casi que sin necesidad, pues sé bien que aunque se recomienda estar en el aeropuerto con tres horas de anticipación al vuelo, no va a haber mayores problemas si uno llega con sólo dos horas o un poco menos. La agente en cambio si consideró que podría tener problemas si llegaba un poco más tarde a Lima, y al final creo que ella estaba más preocupada que yo por mi conexión. Detalles de servicio al cliente que se aprecian bastante.

Así fue como pasé de estar ubicado en el vuelo 2I 1182 al 2I 1118. Con el boarding pass impreso y el chequeo hecho, pasé a la zona de seguridad y estuve en la espaciosa y hasta cómoda sala de espera hasta la llegada de nuestro avión. Hacia las 12.30M llegó el Bae 146, el cual fue preparado inmediatamente para cubrir, con más de hora y media de atraso, su vuelo a Lima.

Hubo bastante confusión en el abordaje entre los viajeros del vuelo 1182 y el 1118, pues el segundo estaba operando en el horario en el que se suponía que lo hacía el primero, a tal punto que ya finalizado bajaron del avión a un brasilero que había subido a pesar de tener pasajes para el vuelo siguiente.

Para mi alegría, el puesto 2F era en la primera fila de la parte izquierda del avión, por lo que tenía un excelente espacio para las piernas, además de tres ventanas. Llamativamente, los pasajeros de este vuelo eran en su gran mayoría extranjeros, destacándose lo que parecía una excursión de un colegio norteamericano. Mi compañero de la silla de al lado era un señor local con pinta de viajero de negocios, que unos minutos antes había protestado con las agentes en el aeropuerto por la demora del vuelo. Aparentemente al señor lo cambiaron también de vuelo, por lo que inicialmente no le habían asignado silla, y de entrada me fue pidiendo la mía. Después de finalizado el abordaje se sentó en la silla del medio de mi fila, mientras que el sobrecargo le explicaba que debido a la temperatura de ese momento en Cusco (estaba haciendo un calorcito medio picante), tenían que dejar a algunos pasajeros. Le pregunté al sobrecargo acerca de la capacidad del avión, a lo que me respondió que en el avión cabían 77 personas pero que este vuelo salía con 65 pasajeros. El efecto de la altura en el rendimiento de los aviones.

Debe ser ese uno de los momentos en que es menos chévere ser fanático de la aviación, y conocer un poco más que el común de la gente. Claramente con lo que había escuchado de parte del sobrecargo sabía que el vuelo iba cargado, así que cuando la carrera de despegue nos lleva hasta el final de la pista para alcanzar vuelo, alcancé a intraquilizarme un poco.

El despegue también es llamativo, pues el avión sale derecho por entre montañas, hasta cuando aparece un valle, en el cual gira hasta quedar en dirección contraria a lo que fue el despegue. A lo lejos se ven tanto el aeropuerto como la ciudad de Cusco, hasta que finalmente toma rumbo a Lima.

El vuelo en sí no tuvo mayores novedades. Desde la cabina de mando no hubo ninguna comunicación, por lo que fue el mismo sobrecargo que me contó el tema de la restricción por la altura el que hizo todos los anuncios durante el vuelos. Los anuncios más desanimados que he escuchado en la vida, al punto que no logré entender absolutamente nada de lo que decía. Me acordó de la parodia de Andrés López al Fokker 50 de Avianca en viaje a Pereira.

En el transcurso del mismo de nuevo pasaron repartiendo la cajita de comidas, que acompañé con jugo de naranja. Al poco tiempo estábamos aterrizando en la siempre brumosa ciudad de Lima, donde nos estaba esperando un bus para llevarnos de nuevo a la terminal.

Al parecer en mi otra vida me acosté con una bruja y se me pasó llamarla al otro día, y en esta vida estoy pagando, porque fui tan de malas que en el momento que me subía al bus que recogía a los pasajeros que llegamos en el vuelo de Star Perú se me descargó la cámara, justo ad-portas de mi primer vuelo en el A330. Lo más triste es que creo que fue el mejor vuelo que he tenido en Avianca…

 

Vuelo AV 024

Avianca

Lima (LIM) – Bogotá (BOG)

Airbus A330

 

En fin. Reingresé a la terminal unas tres horas antes del vuelo, y me dirigí inmediatamente a los counters de Avianca a chequearme para el vuelo. Al entrar a hacer la pequeña fila, me entregaron uno de esos papelitos que sirven para pegar al equipaje con todos los datos personales, el cual tenía el logotipo de Taca. Al ser atendido, unos tres minutos después, por una sonriente y diligente agente, le pregunté acerca de esto y me dijo que era sencillamente porque las dos aerolíneas son partners. Le pregunté acerca de la integración de marcas, y su respuesta es que ya se había decidido que iba a ser AviancaTaca, tal como decía el cordón que sostenía su escarapela. Ya, un año largo después de eso, sabemos que me dijo mentiras, o que no estaba bien informada. 

Le solicité que me asignara una silla en ventana, y al rato le adicioné a mi lista de pedidos (?) que no fuera sobre las alas. Ella ya había generado un boarding pass con una silla en ventana sobre las alas, así que con mi nueva petición tuvo que romperlo y generar uno nuevo. Le pedí disculpas por las molestías causadas, pero ella me dijo que no había ningún problema, asignándome finalmente la silla 10K. De nuevo, decidí enviar mi maleta por bodega, ya que llevaba desodorantes, repelentes, cremas, etc y no quería tener líos. Además por la comodidad…

Con mis últimos soles peruanos (que era lo único que tenía en la billetera) me fupi a Starbucks a comprarme uno de los placeres que más disfruto cuando viajo, y que ya hacía más de 4 años no probaba. Me compré mi extrañado Frapuccino de fresas y crema, “más crema que frapuccino”, como le pedí al dependiente, bastante amigable y con quien hablamos acerca de Starbucks y Juan Valdez, además de sobre el café colombiano.

Algo así como hora y media antes del vuelo procedí hacia la zona de espera. Antes, claro, tuve que pasar por seguridad y por emigración. Para completar mi tristeza, resulta que la tarjeta andina e migraciones que me habían dado al llegar al país estaba en uno de los bolsillos de la maleta que había chequeado. Cuando el agente de emigración me pidió el papel ese y le dije que no lo tenía, me mandó a otro counter, donde un par de señoritas que “me iban a atender”. Atender cobrándome una multa de míseros USD 4 o 12 soles, que no tenía por mi reciente compra en Starbucks, y porque planeaba sacar dinero al llegar a El Dorado.

Total que me tocó ir al cajero y sacar dinero. Evitando las tasas de transacciones internacionales, preferí hacer un avance con la tarjeta de crédito. El hecho es que terminé pagando intereses durante 12 meses por míseros 50 soles (35 mil pesos colombianos, más o menos), cantidad mínima que el cajero permitía sacar.

Al hacer el pago de la multa, me devolvieron el pasaporte y el pasabordo. Me dirigí con el ánimo bajo por la falta de cámara y por el gasto tonto que acababa de hacer a la puerta designada. Ahí me enteré que el vuelo proveniente de Bogotá estaría retrasado, por lo que el abordaje recién arrancaría hacia las 4.45 – 5PM.

Yo la verdad a veces no logro entender a los pasajeros colombianos. Llega un señora al mostrador, preguntando si esa era la puerta asignada al vuelo de Avianca. Si, como dice en tu boarding pass, en la pantalla gigante que está encima tuyo y en la corbata del pobre agente, esta es la puerta desiganada para el vuelo de Avianca. Llega una pareja y pregunta si ya empezó el abordaje. Tortolitos, si o hay fila, la gente está sentada, y para colmo no hay ningún avión, qué piensan? O si no los que llegan al mostrador, y sin mediar palabra entregan pasaporte y pasabordo al agente… No hay avión, no hay abordaje. Es simple

También había un señor que al parecer dentro del equipaje de bodega envío cosas importantes que aparentemente iba a necesitar en su escala en Bogotá. Eso requirió el esfuerzo del agente de Avianca y en general del personal de tierra, quienes debían buscar la maleta de acuerdo a las instrucciones del señor. Finalmente no supe que habrá pasado con esto, pero en general generó bastante movimiento en la puerta y en la zona internacional del aeropuerto.

Finalmente hacia las 5 inició el abordaje, arrancando por personas mayores de edad o con niños pequeños, pasajeros viajando en Business class y con niveles élites de Lifemiles, para terminar con los simples mortales, a los cuales nos hicieron abordar por filas, de atrás a adelante.

Debí entonces ser de las últimas personas en subir a este espectacular avión, que se encontraba en inmejorables condiciones. Al poco tiempo ya estábamos listos, lo cual fue razón de orgullo del capitán, quien hizo hincapié en que estábamos saliendo adelantados al itinerario a pesar de haber llegado tarde en el vuelo de venida. Pues la alegría se le debió haber quitado de la cara cuando nos hicieron esperar un buen tiempo en la calle de rodaje, para darle paso a los aviones que aterrizaban prácticamente al lado nuestro. Se trató, cómo si no después de haberse descargado mi cámara, del Boeing 777 de KLM y un par de Turboprops de LC Burse.

Eso hizo que despegáramos unos minutos antes de las 6. El vuelo iba ocupado en algo así como un 85%, con una mayor presencia colombiana en comparación con el vuelo de ida, y con unos cuantos extranjeros que hacían tránsito en Bogotá. No sé si les pasa lo mismo, pero recién despegados los aviones narrow bodies me da la impresión que como que se quedan, como si al principio les costara lograr la velocidad y fuerza suficiente. El todo es que en el 330 no pasó nada de eso, el despegue fue bastante suave y tranquilo.

Me puse a ver The Big Bang Theory, y creo que mi risa estrepitosa molestó a la señora que iba sentada en la silla del lado. Pues de malas (?). Poco tiempo después inició el servicio, que llegó bastante rápido gracias a que estaba en una de las primeras filas de económica. Las opciones eran pollo y carne, escogiendo lo primero para evitar la mala experiencia del vuelo de ida. Fue una excelente decisión, pues el pollo agridulce, acompañado por arroz y una ensalada que tenía papa y maíz estaba delicioso y muy buen presentado. Acompañado, además, por el típico pan con mantequilla, por un postre delicioso que parecía uno de tres leches pero con arequipe debajo y por un vaso de Coca Cola.

Al rato le pregunté a la auxiliar si podía llevarme la excelente revista a la casa, a lo que me respondió con una sonrisa que no había ningún problema, que la revista era mía. El vuelo transcurrió sin mayores novedades, salvo una pequeña desviación a la altura de Ecuador, que hizo que finalmente llegáramos con unos minutos de atraso. Fuimos asignados a la puerta 8 de la antigua terminal internacional, y gracias a mi posición fui de los primeros en desembarcar.

No hubo mayores demoras en inmigración, pero la recogida de equipaje y aduana sí que fue una vergüenza. Nunca había visto tanta desorganización y tal tumulto de gente, lo que obligó a varios a saltarse las bandas transportadoras de equipaje para llegar al otro lado de la sala. Después de algo así como una hora pude salir del aeropuerto, sacar dinero del cajero y tomar un taxi hasta mi casa.

 

Para concluir, los vuelos en general fueron muy buenos. Star Perú me sorprendió positivamente, con un muy buen servicio tanto en tierra como abordo, y con aviones bastante interesantes de volar, aunque se les notan los años. En cuanto a Avianca, un vuelo lo calificaría como vuelo y el otro como excelente, aunque como siempre hubo lunares en la atención y en la comida del vuelo de ida. Hace falta un poco más de consistencia.

12 Respuestas a “Reporte de vuelo X: De Lima a Cusco y regreso en Bae 146 de Star Perú y A330 de Avianca a Bogotá

  1. Lo estaba esperando 🙂 Argentina y Nueva York son los lugares mas lejanos a los que he ido y siempre ha sido en narrow bodies. Que bueno que hayas podido volar en A330 y de Avianca. Estoy de acuerdo con tu comentario del despegue, no se como sea en un avión de fuselaje ancho pero en definitiva en los aviones pequeños aveces me he pegado mis sustos creyendo que la sustentación no seria suficiente jejeje. Sabes por que el Bae 146 siendo pequeño tiene 4 motores? Buen reportaje!
    Saludos desde la hoy turbulenta Bogota jeje

    • Gracias Camilo!

      Si, un placer volar en el A330 de Avianca, ha sido la primera y hasta el momento última vez. Lástima no haber tenido la cámara.

      Entiendo que el Bae 146 (también conocido como RJ 70/85/100) tiene cuatro motores para facilitar operación en rutas cortas (supongo que llega más rápido a velocidad de despegue) y para operar en aeropuertos hot and high

      Saludos!

  2. Muy bueno, justamente antes de leerte estaba leyendo un poco sobre Lima y otros destinos en Perú, tengo ganas de visitarlo el año que viene.
    Desde Cusco, qué opciones hay para llegar a Machu Picchu?

    • Gracias Alejandro!

      Muy recomendable destino, lo poco que estuve, 4 días, vi paisajes espectaculares y la gente muy amable y dispuesta!

      Para ir de Cusco a Machu Picchu está la opción del tren (Perú Rail o Inca Rail), el ‘Camino del inca’ (4 días de caminata) o la ruta alternativa, que es ir en carro y caminando por la vía larga, pero con paisajes espectaculares.

      Yo lo hice de ida por la alternativa, de regreso en el tren de Perú Rail. Te dejo un poco de esa experiencia en este post: http://wp.me/p2Lm1M-gH

      Saludos!

      • Sí, justamente encontré tu post sobre Machu Picchu y lo leí completo. Me pareció muy buen consejo el de pasar una noche antes y después allí, para no estar muerto durante la visita.
        Desde ya 4 días de caminata descartados, a lo sumo tomaré el camino de la Inka Cola 🙂
        Vamos a ver que sale, gracias.

      • Total! Uno veía gente que llegaba temprano en tren desde Cusco, subían a Machu Picchu, estaban tres horas y se devolvían en tren de nuevo a Cusco en la tarde. Es un paseo de tomarse la foto de perfil para Facebook y no más. Paren un poco, ola!

        La opción del tren es la mejor, aunque es demasiado costosa. Capaz que hacer una mezcla entre ruta alternativa y tren puede ser una buena opción.

        Y ya entrados en gastos que vas a ir a donde los vecinos, por qué no visitar Colombia de una vez? 🙂

        Saludos!

  3. Sí, sí, Colombia también está en mi lista. No es que no los conozca, he estado en todos los países de sudamérica, pero hace muchos años y supongo que ahora los vería con otros ojos.
    Yo me iría para Bogotá mañana mismo, pero te confieso que mi mujer tiene cierta reticencia, debido a cierta fama de inseguridad que tiene Colombia. Yo no creo que sea así, como en cualquier lugar habrá que tener un poco de cuidado, pero bueno, tendré que convencerla.

    • Y si viniste hace unos años, créeme que está muy cambiado, creo yo que para bien.

      Es muy entendible lo de tu esposa. No son las mejores las referencias que se reciben del país en el exterior, y tampoco puedo ser mentiroso y decir que todo está bien porque no es así. Pero está mejor, creo; y muchos estamos tratando de hacer de este un mejor lugar.

      De cualquier manera, por acá muy bienvenidos!

  4. Super me encanto haber leido este reporte super que hayas viajado en un a330 me imagino segun lo que dices que fue lo mejo y el BAE 146 estuvo bueno pero que mal que se descargo la camara pero muy bueno

    • Gracias Sebastiáon,

      En efecto, los tres vuelos, dos en el Bae y uno en el A330 estuvieron excelentes, peo el mejor fue sin duda éste último. Lástima lo de la cámara, habrá que viajar de nuevo en A330 para tomarle las fotos respectivas

      Saludos!

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