Reporte de vuelo IX: Volando de Bogotá a Lima en Avianca

Por allá a mitad de Febrero de 2012, Falcao promocionaba a nombre de Despegar.com vuelos entre BOG y LIM por algo así como USD 330. Tal precio me pareció una excusa perfecta para pegarme una corta escapada al país vecino y visitar un destino que desde siempre se había aparecido como muy atractivo, Machu Picchu.

Aunque la idea de los extrañados años universitarios había sido hacer el viaje en plan súper mochilero (aka bus y ahorros a más no poder), las obligaciones y responsabilidades que implican el mundo laboral hacen ahora imposible esa idea. Así que esta tarifa promocional se presentaba muy atractiva. Sin embargo, faltaba algo tan importante como el vuelo a Lima: El vuelo de Lima a Cusco.

Tristemente, tanto Taca como LAN tienen tarifas diferenciadas para peruanos y para extranjeros, cobrando para éstos últimos tarifas realmente exhorbitantes. Fue ahí cuando caí en cuenta que en los diferentes foros se ha cubierto bastante el desempeño de otras aerolíneas en el mercado peruano, como Star Perú y Peruvian. Revisando en la página de la primera, encontré una tarifa bastante atractiva de alrededor de USD 130, por lo que en cuestión de dos días el itinerario completo estuvo comprado.

Pero antes una aclaración acerca del proceso de compra: Se sabe que si Despegar.com tiene tarifas económicas, es porque en las páginas de las aerolíneas los precios están aún más baratos, si se tiene en cuenta que la publicitada página cobra unas tasas administrativas un poco exageradas.

Así fue que después de ver la publicidad de Falcao en Despegar, entré a las páginas de LAN y de Avianca para conocer sus precios e itinerarios para el segundo puente de Mayo en la ruta Bogotá – Lima. Encontré que ambas cobraban lo mismo, pero me decidí por Avianca por tres razones principales: Itinerarios que se ajustaban mejor a mis necesidades, aviones con entretenimiento personal a bordo y posibilidad de acumular millas (aunque lejos estoy de ser un viajero frecuente). La página de la aerolínea funcionó a la perfección, y en cuestión de minutos tuve mi e-ticket en mi correo.

En cuanto a Star Perú, la compra presentó más complicaciones, resueltas favorablemente por el departamento de servicio al cliente. Resulta que iba a comprar el pasaje con la tarjeta de crédito de mi mamá, pero el banco de ella no está inscrito a los programas Verified by Visa ni MasterCard security code. Por eso, el sistema no me dejó hacer la compra. Llamé al call center y me dijeron que no podían hacer nada, pero al escribirles al correo me respondieron que me ofrecían mantenerme la reserva y darme la oportunidad de pagar en la oficina del Aeropuerto de Lima durante mi escala entre vuelos. Finalmente con otra tarjeta de crédito pude hacer la compra unas semanas después, manteniendo el mismo precio de la reserva inicial.

 

Bogotá – Lima

Avianca, Airbus A320. N789AV
El vuelo comprado en Avianca salía de Bogotá a las 9.55 PM de un Jueves, por lo que llegar con dos horas de anticipación al aeropuerto no debería ser problema. Por eso decidí irme desde la oficina (en la zona del Parque de la 93) hasta el aeropuerto en Transmilenio y bus cogido sobre la 26.

Pues resulta que los buses en aquella época no entraban hasta el aeropuerto, sino que hacían la U a la altura de la terminal de carga y se devolvían por la 26 hacia el oriente. Al no saber esto (la última vez que llegué en bus al aeropuerto, en Octubre de 2011 antes de un vuelo a Panamá, el bus llegó hasta un paradero ubicado junto a los parqueaderos), me bajé en una zona que a esa hora estaba bastante solitaria y oscura, a unos 200 mts del aeropuerto, por más que era junto a la vía por donde carros y taxis llegan a la terminal. Empecé a caminar con algo de susto, hasta que un taxi que pasó me propuso acercarme, ya que si él llegaba sin pasajeros no lo dejaban entrar a la zona del aeropuerto.

Le dí dos mil pesos de agradecimiento e ingresé directo a hacer check in en los counters habilitados para vuelos a Sudamérica, en el que increíblemente no había ni una persona. A los 2 minutos me atendió una señora muy bonita pero exageradamente parca, que me asignó la silla 27A. Al lado mío, una familia con un niño pequeño tuvo mejor suerte con la agente que la atendió, quien además conversó y consintió al niño, preguntándole sobre su viaje y dejándolo hasta pasar a la banda donde se dejan los equipajes.

De ahí subí al segundo piso, y a lo lejos pude ver el 340-600 de Lufthansa, que ahora estacionan en C-7. Recuerden, en esa época todavía no estaba en funcionamiento la nueva terminal internacional:

De ahí pasé a inmigración, lo que fue resuelto bastante rápido por una oficial que había sido cortejada (?) por un europeo con destino Frankfurt unos segundos antes.

Bastante movimiento en la terminal internacional, con diferentes vuelos a Sudamérica y el vuelo de Lufthansa, con filas bastante largas fuera de la sala de espera. Yo me ubiqué en mi sala 9, desde la cual estaba próximo a partir un vuelo de Copa a Caracas, operado en un Boeing 737 (asumo que -800)

Hacia las 8.30 PM el vuelo de Copa fue llamado a abordar, y la verdad no mucha gente lo hizo. No creo que haya habido más de 70 personas en ese vuelo. Ya se acercaba la hora de embarque para mi vuelo, programada para las 9PM, pero no había señas del avión. En cambio, varios buses se estaban parqueando en el espacio recién liberado por el Boeing de Copa, trayendo pasajeros que habían desembarcado de aviones ubicados en posiciones remotas. Todo parecía indicar que nuestro vuelo iba a abordar también desde posición remota, lo que fue confirmado unos minutos después de las 9, según la empleada de Avianca, “buscando mantener la eficiencia operacional”, según explicó y tradujo pésimamente al inglés.

Así fue como pasamos la puerta, pero en cambio de ir por el jet-bridge, bajamos la rampa (como si estuviéramos llegando), e hicimos una fila frente a la puerta que comunica el final del pasillo de inmigración con la plataforma, mientras personal de tierra se encargaba de evitar que nos mezcláramos con quienes llegaban y se dirigían a inmigración. Antes de subir al bus fotografié un 330 de Avianca que al parecer llegaba de Madrid y partía a Santiago, y desde el bus tuve una vista bastante cercana del 346 de Lufthi (disculpas por lo borrosa de la foto)

Como comprobé en ese momento, y lo haría después a mi regreso a Bogotá, Avianca le estaba dando buen uso a estas posiciones D. En esta ocasión, me encontré con un par de 330’s, así como de 320’s. El que serviría mi vuelo sería el N789AV, que ya estaba listo para ser abordado

Desde la sala y ya en el bus me había topado con una familia con un par de niños pequeños bastante ruidosos, y para mi infortunio descubrí que viajaban en los puestos detrás del mío. Por eso, al subir al avión lo primero que hice fue pedirle a una de las auxiliares de vuelo que me dejara cambiar de silla, a lo que respondió que faltaba todavía por abordar más gente, pero que en caso que quedaran sillas libres al cerrar puertas, ella misma me avisaría. Como estaba sentado al final del avión, de puro intenso que soy hice la misma solicitud a la auxiliar que se encontraba en el galley trasero, quien casi me regañó por pedir tal cosa, con una actitud desafortunadamente muy típica por parte de algunas de las séniors de Avianca.

Mientras tanto pude ver el excelente estado de este avión, con su entretenimiento individual a bordo (que ya había probado en los 319 de AV Brasil volando a Panamá y en un 320 de la compañía volviendo del destino mencionado) y su decente espacio entre sillas.

Para aquel entonces, el 320 debía estar ocupado en algo así como un 40%, quedando aún buses con más pasajeros por llegar, lo que hicieron unos 20 ó 25 minutos después del primer grupo. Sin embargo, ya buena parte de los compartimientos superiores para guardar el equipaje de mano estaban completamente llenos. Me llamó la atención ver maletas bastante grandes (de tamaño que no creo que RyanAir hubiera dejado subir ni en bodega), lo que a la postre iba a demorar el embarque. Será que en los counters no chequean eso?

Finalmente los demás pasajeros abordaron, haciendo que el load factor ascendiera a alrededor de un 75 – 80%. Para mi alegria mi silla aledaña quedó desocupada, así como varias de las sillas de la mitad del avión. Al cerrarse las puertas la auxiliar de vuelo con la que hablé al principio me contó que no habían quedado sillas en las ventanas o en pasillo desocupadas, pero que si quería podía hacerme en cualquiera de los puestos del medio que estaban desocupados. Sin embargo, decidí mantener mi puesto.

A pesar de la tardanza en el inicio del embarque, el avión estuvo listo para despegar apenas unos pocos minutos después de las 10PM. La tripulación, así como el capitán (de apellido Montoya, y si no escuché mal de nombre Juan) se presentaron, indicándonos que el vuelo duraría algo así como 2:30, por lo que íbamos a estar en horario en Lima.

Con lo que no contaban es que nos iban a asignar la posición 8 de despegue, detrás de unos cuantos aviones de la misma Avianca y del 340-600 de Lufthansa, entre otros

Algunas fotos del 340-600 separándose de la puerta 8 iniciando carreteo para despegue (por favor no hacer chistes con Juan Montoya, alemanes con mejor máquina delante de él, preferencias de la torre de control, etc )

Después de unos 25 minutos de espera, finalmente fuimos autorizados a despegar, lo que hicimos por la pista norte con rumbo al oriente (no me pidan terminología técnica), para luego virar hacia el sur, rumbo a Lima. El sistema de entretenimiento se tomó su tiempo en entrar en funcionamiento, mientras que l@s auxiliares de vuelo pasaban repartiendo toallitas húmedas antes de iniciar el servicio.

Yo aproveché para revisar las opciones que brindaba el sistema de entretenimiento a bordo, y decidí que por la duración del vuelo valdría la pena ver una película. En retrospectiva, escogí un nuevo género, llamado ‘Huesícula’, pues vi la película más mala en mucho tiempo, llamada “Better life”. Escogí verla hasta el final, pues si cambiaba de película a la mitad del vuelo posiblemente la nueva hubiera quedado cortada a la mitad.

En cuanto a la comida, nos dieron algo que apenas da para que los defensores acérrimos de Avianca digan “pero antes le dieron algo, aerolíneas de Europa / Estados Unidos / Centro América en vuelos de la misma duración no dan nada”. Y si, eso nomás. Que las fotos hablen…

En la mitad del servicio de comidas, el avión fue golpeado por la turbulencia más fuerte que me ha tocado en la vida. Estábamos en pleno servicio de comida, a dos filas de mi puesto, cuando el avión comenzó a moverse bruscamente. Uno sabe que eso es normal hasta que ve a la sobrecargo sénior de mala actitud que les conté al principio haciendo cara de susto y mirando a su compañero como diciendo “Ay Dioj mio, ahora esto sí se cayó” (?), mientras éste le hacia caras como de “usted fresca, siga sirviendo la comida”. Al rato, sin embargo, el capitán Montoya prendió la señal de cinturones de seguridad, diciendo por los altavoces que todo el mundo debería permanecer sentado, y que la turbulencia, aunque molesta, no afectaba la seguridad del vuelo. Unos 15 ó 20 minutos después reanudaron el servicio de comidas, donde yo aproveché para pedir otra gaseosa que muy amablemente fue traída por la otra sobrecargo.

Llegamos a Lima con unos 20 minutos de retraso, y para colmo, según nos contó el capitán Montoya, nuestra posición de parqueo estaba ocupada. Y a él que le gusta andar a las carreras (?). Una media hora después pudimos ubicarnos en nuestro jet-bridge, permitiéndonos finalmente desembarcar el avión. A tal hora había bastante presencia tanto de LAN, como de aerolíneas estadounidenses en el aeropuerto.

Ya iniciado el desembarque, nuestro avión nos anunció que en 5 minutos el sistema de entretenimiento se apagaría automáticamente, lo que causó las risas de los peruanos, que eran la gran mayoría en este vuelo

Inmigración no tomó más de 5 minutos, y al llegar a la cinta, mi maleta ya estaba llegando. Después oprimí el botón de la aduana, y a diferencia de los viajeros que me habían antecedido, me salió en verde y pude seguir de largo. Creo que el secreto fue oprimir con dos dedos, no sólo uno, aunque puede ser una conclusión apresurada (?).

Al salir fui a los counters de Star Perú, pero todavía no estaban abiertos, así que decidí mejor ir a dormir a la zona recomendada en sleepinginairports, justo al lado de la zona de masajes, no muy lejos del Starbucks…

Así terminó mi primera parte de mi viaje a Machu Picchu, destino del que ya les hablé, quedando pendiente el vuelo de Star Perú de esa misma mañana y los vuelos de regreso.

Espero que todo sea de su agrado hasta acá

6 Respuestas a “Reporte de vuelo IX: Volando de Bogotá a Lima en Avianca

    • Gracias Facundo!

      Trataré de subirlos pronto. Fue la primera (y hasta el momento única) vez que monté en el A330 de Avianca. Tal vez el mejor vuelo de mi vida

      Un abrazo desde Bogotá hasta Mendoza!

  1. Muy buen post. Leyendo sobre la turbulencia me has hecho recordar una que me toco en un vuelo de United de Bogotá a Newark. Literal, nos hizo despegar de los asientos y tal cual como en tu situación la sobrecargo miro con cara de “ahora que hacemos” a su compañero. Espero igualmente el reporte del A330 de Avianca.

    Saludo desde nuestra fria Bogota 🙂

    • Gracias Camilo!

      Si, a veces la actitud de los sobrecargo ayudan a calmar o a generar mayor susto. Igual la mejor recomendación es llevar siempre ajustado el cinturón.

      Espero subir las otras partes del reporte a Perú pronto!

      Saludos de vuelta (aunque hoy al menos estuvo soleado)!

  2. Pingback: Reporte de vuelo X: De Lima a Cusco y regreso en Bae 146 de Star Perú y A330 de Avianca a Bogotá | Aviación y turismo·

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