Reporte de vuelo VIII: Volando entre Frankfurt y Roma en Lufthansa y entre Roma y Malta en Alitalia

En el anterior reporte, habíamos quedado en que ya me encontraba en Frankfurt, me habían revisado el pasaporte a la salida del avión y me estaba montando en el bus que me llevaría a la terminal. Pero antes, tengo que aclarar el fondo de lo que van a leer en esta segunda y última parte de este nuevo reporte. Porque así resulte ilógico, mi viaje de Bogotá a Malta duró 34 horas. Sí, están leyendo bien: 34 horas. Y no porque pasara algo extraño, haya habido demoras o similares. Duró las 34 que desde el principio sabía que iba a durar.

34 horas que fueron un castigo a mi afán de ahorrar. Al afán de ahorrar del viajero joven que no quiere ni puede darse lujos innecesarios. El hecho es que después de revisar mis opciones de viaje, valorándolas principalmente por precio, la elegida resultó siendo BOG-FRA, espera de 7 horas en FRA, FRA-FCO, espera de 12 horas en FCO, FCO-MLA. Duré más tiempo en las escalas que efectivamente en los aviones. Pero pasa por ahorrar y por creer que uno se las aguanta todas. Y así me fue…

Ok, largo viaje en bus hacia la terminal, pasaportes y viaje por medio del túnel entre la sección B y A de la terminal 1. Creo que no me fue muy bien haciendo la maleta de mano, la cual me quedó muy pesada e incómoda de llevar, así que tuve que olvidarme de hacer buen spotting. Sin embargo, estuve sentado a 20 metros de un 343 al que lo estaban preparando para su siguiente vuelo (catering y gasolina), vi muchos aviones pequeños y medianos (737 y 321 principalmente) de LH haciendo viajes a diferentes ciudades europeas (París, Roma, Estocolmo, entre las que recuerdo) y lo más llamativo de toda esta espera: me crucé con un 380, que para aquel entonces era toda una novedad. Llamativo fue ver que a los alemanes también les sorprende encontrarse con semejante mole, y que les causa gracia ver a un latino corriendo por todo el aeropuerto con cámara en mano para tomarle una fotografía. Evidentemente ese latino era yo, con tan mala suerte que las fotos salieron movidas y cuando ya iba a ser la foto de la vida, se disparó el flash…

Me pareció Frankfurt un aeropuerto cómodo y organizado, pero no me gustó la falta de información acerca de la puerta de la que iba a partir mi vuelo. En Bogotá la amable persona que me atendió me dio el pasabordo con el número de puerta para ese segundo vuelo, pero me advirtió que debía revisar sí efectivamente esa iba a ser, pues podrían cambiarla. Hasta las 7 de la noche el vuelo a Roma apareció en pantallas, y siempre diciendo que el vuelo saldría de la puerta A (¿?), sin indicar el número de la misma. Igual esperé en la puerta que me habían dicho en Bogotá, que resultó siendo la adecuada, pero no estuve seguro de que fuera la mía hasta 20 minutos antes del abordaje.

FRANKFURT (FRA) – ROMA (FCO)
Vuelo Lufthansa LH 242
Hora de salida: 9:45 PM (On time)
Hora de llegada: 11:30 PM (On time)
Airbus A 321

Una buena manera de cerrar el reporte anterior hubiera sido “Dejó la vara muy alta”. Porque en el vuelo de BOG – FRA todo había salido bien. Y llegaba entonces este vuelo que debía cargar con el lastre de mi deseo de tener una experiencia tan buena como la anterior, de mi obvio cansancio después de un vuelo tan largo y una escala que no se quedaba atrás y de la decepción acerca de la falta de información acerca de la puerta asignada al vuelo.

Y la verdad muy bien librado no iba a salir.

Hacía las 9:25 inició el embarque, utilizando los dispositivos de auto chequeo que a mí no me funcionaron. Pensé que íbamos a salir tarde, pero cumplidamente a las 9:45 el capitán avisó a su tripulación que ya podía cerrar puertas. Esto consecuencia de un load factor realmente bajo (le pongo entre el 35 y el 45%), en un vuelo que cargaba con alemanes, italianos y japoneses.

Y japoneses, y japoneses. Y japoneses. Siempre había escuchado las bromas acerca del carácter típico del turista japonés, con su cámara colgada al cuello y su idioma inentendible. Pero me caían hasta bien. Hasta este vuelo (sobre todo en la espera previa). En Frankfurt ya me había tocado ver como una pobre empleada de LH les decía en inglés que por favor se subieran al avión (no al mío, a un vuelo anterior), que tenía que salir, a un grupito de japoneses que asentían con la cabeza y seguían en lo suyo, mientras la pobre alemana se enervaba cada vez más y más. Pero ahora me tocó tenerlos ahí cerca. Resulta que al parecer un grupo de unos 20 – 30 compraron un paquete turístico a Roma. Y en Roma, como lo comprobaría después, estaría una guía turística esperándolos. Pero mientras, había una persona que debía liderar al grupo y que respondía en Japón por su grupo de turistas. Y esa persona resultó ser una japonesita chiquita, con una voz chillona, vestida como para fiesta de disfraces, que trataba de llamar la atención hablando fuerte, haciendo chistes (o al menos los hacia reír al resto) y dando indicaciones a toda la sala de espera, mientras los occidentales nos reíamos, nos molestábamos y nos enervábamos conforme pasaba el tiempo. Porque además sus turistas eran como borreguitos que caminaban todos juntos, no tenían independencia , y se acordaban que tienen hambre 2 minutos antes de abordar el vuelo, no en una de las más de 3 horas que tuvieron de escala. Ok, ya releí lo que acabo de escribir y no parece tan grave. Pero de verdad que había que estar ahí, con 17 horas de viaje encima, para saber lo que era eso. Aunque la verdad en el vuelo se calmaron y no volví a saber de ellos, si hubiera sido diferente hubiera roto alguna ventana y saltado al vacío.

Pero sigamos con el vuelo. Presentación de la tripulación en alemán, italiano y a veces inglés, con indicaciones pregrabadas en japonés también. Y qué tripulación! Ah mujeres churras! Eran tres azafatas que estaban realmente divinas. Aunque fue hasta chistoso, me pareció poco profesional de una de ellas dar a entender que le daba vergüenza tener que hacer la mímica de las indicaciones de seguridad, referentes al uso del cinturón y de las máscaras de oxígeno. Porque a las pobres les tocó hacer la mímica, a la antigua, ya que el sistema de entretenimiento del avión consistía en mi MP3, que para colmo tenía los audífonos dañados… ni siquiera una sola pantalla en todo el avión.

Me causó gracia pensar en la gente que paga Business en un vuelo de éstos. Son los mismos puestos del resto del avión (que tiene configuración 3×3), pero en el asiento del medio hay una especie de mesa. Mientras, yo que pagué mucho menos tenía tres sillas para mí solo, y podía estirarme a mis anchas. Claro, en este vuelo que realmente iba vacío

Aunque lo de la estirada no iba a ser importante, la verdad el espacio entre sillas era generoso, y el estado del avión no dejaba nada qué desear. Poco tiempo después del despegue (que se demoró un poco porque estábamos ubicados sextos en la fila) sirvieron una bebida, que al poco tiempo después complementaron con un sánduche de un queso raro pero hasta rico, y una chocolatina Mars. Más tarde ofrecerían café u otra bebida, y antes de lo pensado estábamos en Roma.

Durante el vuelo me llamó la atención pasar por un punto de alta congestión aérea, que creo debía ser hacia la entrada de Italia por el norte, cerca a Suiza o Austria. De verdad que era ver pasar aviones a lado y lado del nuestro, en intervalos realmente cortos. Otra cosa llamativa es que la señora de atrás mío no tuvo problema en mandar la mano hasta mi reposabrazos, y oprimir el botón hasta lograr que mi silla quedara en posición vertical. La verdad que más que mal genio me dio como gracia, es que definitivamente quieren dominar hasta eso, aunque igual la volteé a mirar con una cara de c*lo realmente expresiva, pero sin decirle nada. Ella se disculpó (será que pensaba que oprimiendo MI reposabrazos iban a caer monedas del techo?), pero igual no le di mucha importancia cuando me di cuenta que el sánduche que les conté venía en camino, y que si esta señora no me hubiera despertado, me lo hubiera perdido. Y de verdad que tenía hambre.

En Roma nos dejaron en la última puerta disponible, así que nos tocó caminar bastante. Como Murphy hubiera pronosticado, terminé siguiendo a los japoneses para no perderme. Desde que bajé al avión hasta que me ofrecieron un taxi a la salida del aeropuerto no vi a una sola persona (salvo los pasajeros del vuelo). No habían empleados del aeropuerto, de las tiendas de duty free, de las aerolíneas, policías, nada. Absolutamente nadie. Y bueno, habría más tiempo para japoneses, sobretodo después de que las maletas tardaran entre 45 minutos y una hora en salir.

En resumen, un vuelo corto pero sin ningún tipo de entretenimiento a bordo, buena atención pero actitudes poco profesionales de la tripulación, con comida a bordo como para pasar el rato. Después de todo esto, hubiera sido ilógico no cerrar el trip report con alguna anécdota bien japonesa. Estaba esperando a que la japonesita guía de voz chillona hiciera los honores, pero una coterránea suya se le adelantó: esperando cámara en mano a fotografiar el momento exacto en que su maleta cayera a la banda transportadora. Huelgan las palabras…

Después de la tardía llegada la noche anterior a Roma, tenía que buscar un lugar en el aeropuerto donde pasar la noche antes de tomar mi vuelo hacia Malta, más de 12 horas después. Como comenté antes, me sorprendió no ver a nadie diferente a los pasajeros (y después a la tripulación del vuelo) desde que me bajé del avión hasta que estuve realmente afuera del aeropuerto. Después de esperar más de 45 minutos por mi maleta, salí por la puerta de arribos de la Terminal 3 del Aeropuerto de Roma. Dos Policías ubicados allí me aconsejaron ubicarme en el tercer piso de ese aeropuerto durante mi espera.

En realidad esta terminal me pareció bastante fea, similar a una terminal de transporte terrestre en Colombia. En el tercer piso me encontré efectivamente con un lugar donde descansar, que ya estaba lleno de viajeros de diferentes partes del mundo en la misma situación mía. Traté de ubicarme pero no logré dormir, así que imaginarán la larga espera…

Hacía las cinco de la mañana busqué en el segundo piso los counters de Alitalia para averiguar si era posible dejar la maleta de una vez, y así evitar encartarme con ella durante toda la mañana. La respuesta que recibí fue negativa, ya que el check in recién se podría hacer dos horas antes del vuelo. Así que regresé al sitio donde había pasado la noche y esperé a que se acercara la hora del vuelo. Evidentemente el aeropuerto estaba lleno y de a poco las tiendas iban abriendo. Las filas de Alitalia para sus vuelos fuera de la Unión europea y de Lufthansa estaban realmente largas y desorganizadas. Hacía las 10 de la mañana pregunté en el mostrador de información acerca del counter en el cual podría hacer el check in. Grande fue mi sorpresa al enterarme entonces que mi vuelo saldría de otra terminal y que hacia allá debía dirigirme. Sorpresa porque, al no haber salido en toda mi estadía de esta terminal, pensé que era la única del Aeropuerto de Roma, y sorpresa también porque anteriormente ya había preguntado por el counter y me habían indicado uno dentro de la misma terminal en la que me encontraba.

Cuando llegué a esta nueva terminal, la número 1 y que es exclusiva de los vuelos de Sky Team, me sorprendí de su comodidad y buena apariencia, más aún al compararla con la Terminal 3 en la que había pasado la noche. La terminal se encontraba vacía, y fácilmente ubiqué los módulos de check in asignados a mi vuelo. Una italiana (de nuevo, churrísima) me atendió en español. Al ver que era colombiano me contó que estaba planeando ir a Colombia, que le llamaba mucho la atención ir a nuestro país, pero que tanto su novio como su familia le decían que no hiciera eso, que estaba loca si iba a un país tan peligroso. Evidentemente le conté la situación de nuestro país ya era muy diferente, y le mostré algunas fotos de algunos paseos míos a zonas como el Tayrona y Barichara. Ella quedó encantada, me preguntó por Bogotá y me dijo que en caso que se decidiera por viajar, lo haría vía Madrid por Avianca. Después de un rato de charla con ella y sus compañeras de trabajo, me dio mi pasabordo, asignándome la silla 5C.

Después, pasar por seguridad. Al pasar mi maleta de mano por los rayos X, el Policía asignado detectó algo extraño y me pidió amablemente que lo acompañara a un costado para hacer una revisión más profunda. Yo la verdad estaba muy tranquilo, aunque cuando caí en cuenta que en cualquier momento, mientras dormitaba la noche anterior, me hubieran podido meter algo raro en la maleta, me dio un poco de angustia. El Policía estaba esperando encontrar algo relevante, posiblemente para salir en las noticias y volverse famoso. Así cuando cuándo se dio cuenta que el objeto extraño era mi desodorante no pudo ocultar su cara de decepción. Después me pidió disculpas por la situación, pero la verdad es que en ningún momento me hizo sentir mal o fue grosero, así que por mi lado no había ningún problema.

La parte post seguridad de esta terminal cuenta con diferentes opciones de comida, tiendas de todo tipo y con bastantes facilidades de información. La puerta asignada a mi vuelo era la primera, pero posteriormente por los altavoces nos informaron que nos habían reasignado otra puerta, ubicada exactamente debajo de la actual. algo similar a lo que ocurre en las puertas 49 a 52 en la nueva terminal internacional de El Dorado. En este caso entonces aparecieron dos buses a llevar a los pasajeros al avión, que realmente estaba parqueado al otro lado del aeropuerto.

ROMA (FCO) – MALTA (MLA)
Vuelo Alitalia AZ 886
Hora de salida: 11:50 AM (On time)
Hora de llegada: 1:20 PM (On time)
Airbus 320

En el camino pasamos cerca a algunos aviones de Iberia, Air Malta, Lufthansa, British y por supuesto Alitalia. Después de subir al avión, me ubiqué en mi asiento que estaba en el pasillo. El vuelo iba de nuevo con una ocupación no mayor al 40%, así que el abordaje se hizo rápido. De nuevo, no logré comprender el sentido de comprar pasajes en una clase diferente a económica para un vuelo de éstos. Las mismas sillas, con el mismo entretenimiento a bordo (pantallas en el techo) y con la ventaja de que, en cambio de las galletas con gaseosa que nos dieron a los simples mortales, a ellos les dieron un almuerzo que se tuvieron que embutir rápido porque el vuelo era realmente corto.

La manera de separar las dos clases era por medio de una cortina que terminaba cayendo en mis piernas (estaba ubicado en la primera fila de “económica”), y que realmente se veían desgastadas. El servicio fue apenas regular, con una corta presentación en maltés, italiano e inglés por parte de dos de los sobrecargos (nos vinimos a enterar de la tercera cuando ésta apareció repartiendo las galletas). Igual el servicio fue únicamente pasar ofreciendo alguna bebida, unas galletas (dulces o saladas) y después recoger la basura. Después de eso ya estábamos en Malta.

Las sillas me parecieron que estaban bien espaciadas, pero no me gustó que para lograr replegar las mesitas auxiliares había que hacer bastante fuerza, afectando al pasajero de adelante. Afortunadamente delante mío no había nadie, pero de verdad que si no hubiera sido así me hubiera ganado un problema porque la silla saltó cuando guardé la mesita. El sistema de entretenimiento brilló por su ausencia, pues las pantallitas tan solo bajaron para hacer las presentaciones de seguridad. No hubo proyección de películas o de capítulos de televisión.

En Malta de nuevo posición remota (MLA no tiene puentes de ascenso / descenso), bus que nos llevó al terminal mientras pasamos cerca de varios aviones de Air Malta y uno de Emirates, proveniente de Dubai previa escala en Larnaca. Finalmente, un poco de demora mientras las maletas aparecieron.

En conclusión, un vuelo apenas normal, que combinados con la experiencia del FRA-FCO en LH confirma el tipo de servicio que se ofrece en vuelos intra europeos. En este vuelo al menos, AZ cumple con su función de transportar a los pasajeros de un punto A a otro punto B. No mucho más que eso. Pero tampoco menos.

4 Respuestas a “Reporte de vuelo VIII: Volando entre Frankfurt y Roma en Lufthansa y entre Roma y Malta en Alitalia

  1. Hola! Saludos desde Argentina! Dos preguntas, una off-topic, estuviste de vacaciones en Malta? cuantos días te parece dedicarle? y la otra, viajaste por SAS o Norwegian, porque ofrecen casi las mismas tarifas pero Norwegian se hace llamar low cost (me parecio muy barata en vuelos intercontinentales nada mas) saludos!

    • Hola Javier! Saludo de vuelta desde Bogotá!

      En Malta estuve tres meses estudiando inglés, pero yendo de turismo yo creo que con entre 4 y 7 días está bien. La isla es muy interesante pero muy pequeña, así que creo que todo lo más importante se puede cubrir en un tiempo corto.

      No he viajado en Norwegian ni en SAS. Pasa que a veces, buscando bien, se encuentran mejores tarifas en las legacies que en las low cost, sobretodo teniendo en cuenta que a las segundas hay que incluirles los adicionales, como el derecho a transportar equipaje, escoger silla, comida a bordo, etc

      Saludos!

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