Reporte de vuelo VII: Lufthansa entre Bogotá y Frankfurt, en 2010

Hace alrededor de tres años tuve la oportunidad de ir por primera vez a Europa, utilizando los servicios de la, en aquel momento, recién retornada Lufthansa. En ese momento hice reporte de vuelo que compartí en Skyscrapercity y que ahora comparto también acá en el blog. Espero sea de su interés y agrado.

BOGOTÁ (BOG) – FRANKFURT (FRA)
Vuelo Lufthansa LH 542
Hora de salida: 9:45 PM (10:15 PM)
Hora de llegada: 2:45 PM + 1 (2:05 PM + 1)
Airbus 340-600

Comenzaré con el final, con la conclusión del viaje: Excelente. Porque claro, está volviendo al país una de las aerolíneas más reconocidas y eficientes del mundo, gente que realmente sabe de todo esto, gente que tiene que lidiar con algunos de los pasajeros más exigentes del mundo.

Y que saben hacer su trabajo, y saben que su trabajo es transportar a sus pasajeros de una manera cómoda y sobretodo eficiente. Pero claro, están volviendo a Colombia, y saben que a los colombianos nos gustan las arandelas. Por eso se paran en la entrada del avión y reciben al pasajero con una sonrisa mientras le indican la ubicación de su asiento. Una sonrisa que posiblemente no sea tan espontánea como la que brotaría de la cara de una colombiana, pero que logra que uno se sienta bienvenido al vuelo.
Al vuelo que es el paso final de un proceso que para uno como pasajero comenzó mucho antes. Decidiendo el destino, revisando las opciones de viaje con diferentes aerolíneas, comprando pasajes, preseleccionando el asiento, aguantándose una ciudad en franca decadencia y que ya no es lo que supo ser hace menos de 7 años. Trancón en la Boyacá, la Avenida Eldorado en obras y terriblemente mal señalizada, y un aeropuerto entonces que pareciera ir a la par con la ciudad a la que sirve. Desordenado, congestionado, ineficiente… avergonzante, porque en últimas es el lugar donde se ven más extranjeros, que se llevan una última imagen del país. Como despedida de Colombia, pagar la tasa aeroportuaria (dónde puedo ver qué se hizo con mi plata?) que según mi agente de viajes de Aviatur, ya estaba paga.

Pero bueno, el vuelo. El (en aquel entonces) avión más largo del mundo. Conectar a Bogotá con uno de los principales hubs de Europa. Y de ahí, conectarse al mundo. Una vasta selección de periódicos en la pasarela de ingreso al avión. Ingreso por la puerta de Business, ocupada en algo así como un 50 – 60 por ciento, claro, por alemanes. En su gran mayoría, al menos. Y caminar, y caminar y caminar hasta la silla 55K, apenas cuatro antes de la cola del A346, dos delante del punto donde las sillas de la mitad pasan de 4 a 3 por la curvatura del avión. La azafata asignada a esta sección está atenta recibiendo a los pasajeros, y presta a servirme el vaso de agua que le solicito apenas acomodado en la silla. No tiene que mostrar el ID, de lejos se ve que es alemana. Y me cuenta que pasó un muy buen tiempo en Colombia, que le encantó Santa Marta. Recuerda que estuvo en el Tayrona luego de que se lo menciono, y me dice que también estuvo en Taganga. Tiene tiempo para preguntarme de mi viaje, y para continuar con los procedimientos previos al despegue.

El asiento dispuesto para este vuelo de un poco menos de 10 horas. Cobija y almohada

El asiento dispuesto para este vuelo de un poco menos de 10 horas. Cobija y almohada

Al despegue de un vuelo que según me dijo la persona a la que le pagué la tasa aeroportuaria, iba con 200 pasajeros aproximadamente. Un vuelo ocupado en su gran mayoría por alemanes (diría yo algo así como el 65% del avión), colombianos (30%) y, llamativamente, centroamericanos (5%). Perfecto estado del avión, que ofrece muy buen espacio entre sillas y pantallas individuales para el entretenimiento de los viajeros. Y una manta y almohada para cada uno de ellos. Claro, es un vuelo nocturno. Presentación corta del capitán, en inglés y en alemán, traducida después por la purser al español. Y presentación de ella también. Nos cuenta el capitán por medio de ella que será un vuelo rápido por los vientos de cola, y que será completado en algo así como 9 horas y 40 minutos. Nos cuenta ella que se servirá un coctel, para posteriormente servir la comida, servicio de bebidas toda la noche y desayuno dos horas antes de aterrizar en Frankfurt.

Cabina posterior del A346 de Lufthansa

Cabina posterior del A346 de Lufthansa

Y claro, son alemanes, así que cumplen al pie de la letra con lo prometido. Mentiras, el desayuno lo sirven una hora antes del aterrizaje, no dos, pero da lo mismo. Da lo mismo porque a esa hora ya habían ofrecido unas galletas “cocteleras”, con sabor similar al de las Ducales colombianas, desarrolladas por Warsteiner para la aerolínea y sus pasajeros. Esto acompañado con alguna bebida, incluyendo gaseosas, jugos y bebidas alcohólicas, que en mi caso fue jugo de naranja. Da lo mismo porque después de este pequeño “coctel” ofrecen el servicio de cena, consistente, cómo no, en pasta o pollo.
Alguna vez en Avianca me tomé toda la bebida que acompañó al aperitivo que antecedió a la comida principal, y me quedé sin con qué pasar la comida. Así que esta vez traté de rendir mi jugo de naranja. No era necesario, volvieron a ofrecer servicio de bebidas con la cena, que en realidad se había iniciado con la repartición de toallitas húmedas. Una cena consistente en una deliciosa pasta con carne, con una ensalada de atún, pan y mantequilla, y un postre al que le faltó más “sorpresa”. Pero que estaba bien. Y de nuevo, da lo mismo que haya servido el desayuno una hora después de lo anunciado, pues durante toda la noche pasaron ofreciendo bebidas. Jugo de naranja y agua, en una bandejita. Igual estoy seguro que si se me hubiera dado por ser exigente y hubiera pedido algo que no estuviera en la bandejita, me lo iban a traer. O en últimas habría podido ir al galley trasero o al intermedio (junto a la entrada a los baños), y allá me hubieran servido lo que hubiera deseado. De hecho en una de mis idas al baño, al ver que alguien se acercaba, el sobrecargo ubicado allí ya estaba presto a servirme algo. Así que el desayuno, consistente en una omelette, frutas, yogurt, café y alguna bebida, y que a duras penas estuvo bien, no fue demasiado extrañado en su hora de tardanza.

Comida al poco tiempo de haber despegado

Comida al poco tiempo de haber despegado

Y aunque la tardanza de una hora no fue problema con el desayuno, sí era un espacio de tiempo amplio para la duración del vuelo. De un vuelo que estaba programado para 11 horas y que duró 9 con 40 minutos, por unos vientos de cola que hicieron que el avión llegara a volar a más de 1000 kms/hr. Y para pasar ese tiempo, había la posibilidad de dormir y de tomar ventaja del sistema de entretenimiento individual que Lufthansa ofrece a sus pasajeros de sus Airbus 340 (no sé si en los -300 ó si en los A330 también hay). Un sistema de pronto más pensado (y con razón) en el público europeo que en el americano en lo referente a la música; con algunas buenas películas y otras que no tanto. Además de algunos buenos documentales y la posibilidad de ver información de la compañía, de los aeropuertos a los que vuela, de las conexiones en Frankfurt, y del vuelo (distancia a destino, tiempo restante, velocidad, temperatura exterior, etc.). Un sistema de entretenimiento que me tocó utilizar más de lo planeado, pues no pude conciliar el sueño. Y que tristemente se dañó en la mitad del vuelo (la pantalla no prendió más), pero que no fue problema teniendo en cuenta que la silla de al lado estaba vacía. Además en un avión así el aburrimiento no era problema, en últimas uno puede ir al baño, descrestarse con el tamaño del avión y con el ingenio y el aprovechamiento de los espacios del mismo. Son cinco o seis lavatorios ubicados debajo de la primera sección de la cabina económica. La primera vez que fui (las tres veces utilicé el mismo baño) se encontraba un poco sucio, pero las demás ya estaba bien.

Escaleras para subir desde la zona de baños y de descanso de tripulación a la cabina principal

Escaleras para subir desde la zona de baños y de descanso de tripulación a la cabina principal

Cabina en la mitad de la noche

Cabina en la mitad de la noche

Vientos de cola nos llevaron a volar a más de 1000 kms/h

Vientos de cola nos llevaron a volar a más de 1000 kms/h

Sobrevolando el Atlántico, con colchón de nubes

Sobrevolando el Atlántico, con colchón de nubes

Desayuno una hora larga antes de aterrizar

Desayuno una hora larga antes de aterrizar

Por último, el servicio. Descresta por la excelencia y el profesionalismo en el trato de las azafatas con los pasajeros, y en cómo se esfuerzan para hacer del vuelo una experiencia placentera. Y en el respeto hacia los pasajeros y hacia su trabajo. En como tratan de acomodarse al nuevo mercado que están sirviendo (con un nivel de español aceptable, por ejemplo), por más que no pueden dejar atrás su origen y su forma de ser (sus tags únicamente tenían sus apellidos, nunca sus nombres). Llamativo entonces fue cuando una de ellas, de origen portugués (o brasilero) se paseó por todo el avión “cuchicheando” a un niño en sus brazos, hijo de una las pasajeras. Capaz que esa pasajera era ya conocida, pues uno no espera que esto ocurra en un vuelo de una aerolínea alemana, pero que en últimas muestra que aparte de ser una especie de maquinitas que hacen muy bien su trabajo, son personas que se enternecen, cómo el resto de pasajeros lo hacíamos con este niño.

La pantalla personal, mientras sobrevolábamos el sur de Inglaterra

La pantalla personal, mientras sobrevolábamos el sur de Inglaterra

En descenso

En descenso

La ciudad de Frankfurt

La ciudad de Frankfurt

Llegada al inmenso aeropuerto de Frankfurt, posición remota y revisión de pasaportes por parte de la Policía en la misma puerta del avión.

Colorido avión de S7 Airlines en esa fría tarde alemana

Colorido avión de S7 Airlines en esa fría tarde alemana

Posición remota, cerca a una de las pistas

Posición remota, cerca a una de las pistas

La dueña del aviso y un visitante exótico

La dueña del aviso y un visitante exótico

Un hermanito menor, con el livery de Star Alliance

Un hermanito menor, con el livery de Star Alliance

Buses preparados para llevar a los pasajeros a la terminal

Buses preparados para llevar a los pasajeros a la terminal

Descendiendo el avión pasé por business

Descendiendo el avión pasé por business

Motor del A346

Motor del A346

La cola y la matrícula del avión

La cola y la matrícula del avión

Desde el bus que nos llevaba del avión a la terminal, capté este B747 de Thai

Desde el bus que nos llevaba del avión a la terminal, capté este B747 de Thai

7 Respuestas a “Reporte de vuelo VII: Lufthansa entre Bogotá y Frankfurt, en 2010

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  4. Hola!! Muy bueno todo lo q comentas . Llevo 14 años viviendo en Europa y este año después de viajar todos los años con Iberia , viajare con los alemanes .

    • Brehynner,

      Los baños están ubicados en la parte de abajo del avión, bajo la cabina de pasajeros, supongo que quitándole algo de espacio a la zona de carga. Por eso para ir al baño en Economy toca bajar unas escaleras

      Saludos!

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