Reporte de vuelo V: De Barcelona a Bogotá en Iberia

Retomando donde nos habíamos quedado con el reporte III, siendo casi la media noche me encontraba con mi maleta y mi equipaje de mano (la mochila y una bolsa con varios souvenirs) deambulando por la Terminal 1 del aeropuerto de Barcelona. Las opciones para pasar la noche era buscar una silla en algún rincón de la parte pública del aeropuerto, o ir a un café que había en el piso inferior, justo en la zona de llegadas.

Decidí pasar la primera parte de la noche en una silla del aeropuerto, y después por la mañana ir al café aquel. Poco tiempo después de acomodarme en una de las sillas apareció la Guardia civil, que muy amablemente me pidieron mi reserva de vuelo. De puro despistado y confiado yo no la llevaba impresa, así que le ofrecí entrar a Internet para descargarla y mostrársela. Sin embargo el agente prefirió dejar así, no sin antes, de forma directa pero muy decente, recomendarme que siempre tuviera una copia disponible de la reserva. Muy válida su recomendación.

Durmiendo y dormitando, la noche se pasó relativamente rápido. Alrededor de las 4AM un empleado del aeropuerto fue y me despertó, diciéndome que ya iba a empezar a llegar la gente porque el aeropuerto iba a ser abierto. Yo entonces me puse a buscar los counters de Iberia, pero los encontré todavía cerrados. Así fue que me fui a otras sillas, ubicadas enfrente de estos counters, pero la verdad no lo logré contra el sueño y terminé durmiéndome en esa silla. Sí, de esas dormidas en que uno termina con la cabeza hacia atrás, peleando con la gravedad y con la boca abierta. Todo mal.

Al final ya hacia las 7.30AM fui al counter, donde sin mucha demora me chequearon hasta mi destino final. Me llamó la atención que Iberia apenas tenía unos cuantos counters, mientras que Vueling sí tenía una gran parte del aeropuerto para sus mostradores.

De ahí pasé inmediatamente a seguridad, tras lo cual fui al café que queda en la mitad de esa parte de El Prat que parece un centro comercial. Desayuné y me dirigí a la sala de embarque, A02, bien al final de la Terminal.

Amanecer en el aeropuerto El Prat

Amanecer en el aeropuerto El Prat

Interior del aeropuerto El Prat

Interior del aeropuerto El Prat

B767 de American preparándose para su vuelo matutino

B767 de American preparándose para su vuelo matutino

Pantallas con los vuelos de la mañana

Pantallas con los vuelos de la mañana

 

Barcelona – Madrid

Iberia, IB 6753. Airbus A321 (EC-IXD). Silla 24A

8.40AM (8.40AM) – 10.10AM (9.55AM)

Este A319 fue el encargado del vuelo anterior entre Barcelona y Madrid

Este A319 fue el encargado del vuelo anterior entre Barcelona y Madrid

A Madrid

A Madrid

El A321 asignado a esta misión

El A321 asignado a esta misión

El abordaje se hizo muy a tiempo, y de nuevo, gracias a estar bien ubicado cerca de la puerta, fui de los primeros en abordar. Tanto así que en el puente de abordaje debí esperar unos minutos a que ya permitieran el ingreso al avión. En el puente habían dejado algunos periódicos para que los pasajeros dispusiéramos de ellos.

El vuelo tuvo finalmente una ocupación de alrededor del 95%, y el avión se encontraba en muy buen estado, similar al de su par de Vueling de la noche anterior. La tripulación como ya era costumbre fue muy amable, y además hubo constante comunicación de parte de la cabina de mando acerca de las condiciones del vuelo, de ruta y en destino.

Ya casi finalizado el embarque subió una persona al avión, que se hizo en el puesto delante mio. Al parecer era alguien famoso, un político o un alto cargo en Iberia, pues una de las azafatas se lo hizo notar a la otra, recurriendo a un periódico para mostrarle quién era esa persona. Nunca supe en realidad quien era.

Interior de la cabina durante el vuelo

Interior de la cabina durante el vuelo

El vuelo no presentó mayores novedades, además de los constantes anuncios que eran hechos en español e inglés y catalán pregrabado, en el que mencionaban tanto a American como a British como aerolíneas con código compartido en este vuelo. No hubo ningún tipo de servicio a bordo, el aterrizaje de nuevo con Iberia no se sintió, y finalmente fuimos parqueados junto a un primito albino de Vueling en Madrid, unos 15 minutos adelantados al itinerario.

Nuestro vecino fue este 'albino' de Vueling

Nuestro vecino fue este ‘albino’ de Vueling

El A321 en destino

El A321 en destino

Hubo que repetir el proceso de la llegada, pero esta vez en sentido inverso. Es decir, emigración (me preguntaron si vivía en España y me sellaron de una), caminata, tren automático, caminata y puerta de embarque, donde ya estaba listo el EC-IZX. Igual tuve tiempo para ir al baño y gastarme los últimos euros en un helado en un restaurante cercano.

Interior del espectacular aeropuerto de Barajas, en Madrid

Interior del espectacular aeropuerto de Barajas, en Madrid

 

Madrid – Bogotá

Iberia, IB 6585. Airbus A346 (EC-IZX). Silla 47L

12.00M (12.30M) – 3.35PM (3.25PM)

El A346 asignado al vuelo de Bogotá

El A346 asignado al vuelo de Bogotá

La nariz del EI-IZX

La nariz del EI-IZX

El abordaje empezó con más de media hora de antelación al vuelo. Fue la aerolínea la que se preocupó porque el mismo fuera organizado, pues si hubiera sido por los pasajeros no hubiera sido así. Desde unos 5 minutos antes del abordaje ya había una fila larguísima en la puerta. La agente de la aerolínea primero anunció que en breve iniciaría el abordaje y a los 5 minutos en efecto inició, aunque únicamente para quienes estábamos ubicados en el Grupo 1, o sea, la parte trasera del avión. A pesar que ya llevaban su buen tiempo en la fila, a varios pasajeros los hicieron esperar al no pertenecer al grupo llamado. Yo en cambio, que no hice ninguna fila, pasé derecho y de nuevo fui de los primeros en abordar.

Abordando

Abordando

Luego de acomodado en la silla vi que parqueado al lado nuestro estaba el EC-KZI, el A346 que me había llevado a Europa semana y media atrás. Afortunadamente no me tocó repetir avión, lo que sí me pasó con Lufthansa un par de años atrás. La silla contaba con más espacio para las piernas, posiblemente por estar ubicado en la parte donde se acentúa la curvatura del avión, ya que estaba apenas una fila delante de donde las sillas del centro pasan de 4 a 3. Aunque el abordaje se hizo rápido, hubo demora, aparentemente porque un pasajero no se presentó.

Abordando

Abordando

Espacio entre sillas del A346 de Iberia

Espacio entre sillas del A346 de Iberia

De vecino teníamos a un viejo conocido mío

De vecino teníamos a un viejo conocido mío

Para nuestra fortuna, la segunda sección de económica terminó con una ocupación de apenas alrededor  del 40%. Esto significó que varios, incluyéndome, tuvimos las dos sillas, y de hecho varias de las filas de la mitad quedaron vacías. Al alcanzar la altura de crucero varios se pasaron a esas filas, utilizando las 4 (o 3 para los que estaban más atrás) como cama.

Tuvimos un largo taxeo, y además debimos esperar a que despegaran dos A320s de Iberia Express, un par de Bombardiers de Air Nostrum, un B737 de Air Europa y otro A346 de Iberia. Tras alcanzar la altura de crucero, nos ofrecieron prensa y nos anunciaron los tres servicios de comida y las dos películas que proyectarían. No sé por mi ubicación tan al fondo del avión, pero en el primer servicio no me dieron la opción de escoger, fue una pasta con espinacas cubierta con una salsa ragú, que la verdad no estaba muy rica. De cualquier manera el servicio de la tripulación fue correcto y amable, ofreciendo, hasta el cansancio y hasta volviéndose canzones y repetitivos, pan, café y té. No les miento, tras la comida pasaron al menos unas 10 veces, siempre anunciándolo a los gritos.

Sobrevolando España

Sobrevolando España

Cuando llevábamos unas tres horas en vuelo nos ofrecieron la merienda, consistente en un sánduche de jamón y queso con una bebida, tras lo cual uno de los sobrecargos, utilizando una hoja de papel periódico enrollada en forma de cono, bajó todas las persianas sin siquiera preguntar o disculparse con quienes viajábamos en esos puestos. La oscuridad del avión fue aprovechada por varios para dormir, y finalmente, una hora y media antes del aterrizaje, llegó el turno de la cajita, que contenía un yogurt, un kit kat, un sanduche de jamón y queso (esta vez en pan de 200), un ponqué y el correspondiente servicio de bebidas, en el que recibí la lata completa de Coca Cola.

Interior del avión en vuelo

Interior del avión en vuelo

Se acuerdan de Maradona cuando dijo 'La tienen adentro'? Acá está la descripción gráfica

Se acuerdan de Maradona cuando dijo ‘La tienen adentro’? Acá está la descripción gráfica

Almuerzo en el vuelo MAD-BOG en Iberia

Almuerzo en el vuelo MAD-BOG en Iberia

Interior de la cabina en la mitad del vuelo

Interior de la cabina en la mitad del vuelo

La señora de la fila del centro, que había estado un poco ‘llamativa’ con los extranjeros del vuelo, y que no tuvo problemas en caminar por el avión con el pantalón desabotonado, recibió una cerveza Cristal con la cajita. Posiblemente el avión había hecho el trayecto hasta Santiago en alguna oportunidad anterior. A propósito de los pasajeros, le pongo un 40% de colombianos, un 50% de españoles y un 10% de otros países.

Cabina en la parte final del vuelo

Cabina en la parte final del vuelo

Merienda antes de aterrizar

Merienda antes de aterrizar

Finalmente aterrizamos unos minutos adelantados a itinerario por la pista sur en dirección al oriente. De nuevo, el aterrizaje no se sintió, y fue seguido por unos tibios aplausos por parte del pasaje. El aeropuerto a esa hora no está muy congestionado, por lo que el taxeo fue corto, a una de las posiciones más occidentales de la nueva terminal. Por ahí ví al avión de Tame, American, LAN y unos cuantos de Avianca, tras lo cual caminé el corredor hasta inmigración (Club Colombia le queda mejor a El Dorado que Aguila), y en los 15 minutos que estuve en la fila pude hacer uso del Internet gratuito que provee el aeropuerto. Tras una buena bienvenida de la agente de inmigración, encontré que justo cuando llegaba a la banda mi maleta ya estaba por ahí, así que la cogí, entregué el papel de la aduana en los cubículos designados (un poco de tumulto pero nada de demoras), saqué plata en el cajero del segundo piso y busqué un taxi para irme a mi casa. Al día siguiente muy a las 8.30AM debía estar en la oficina… 😦

El avión en destino

El avión en destino

La nariz del A346 que recién me había traído desde Europa

La nariz del A346 que recién me había traído desde Europa

Zona de llegadas de El Dorado

Zona de llegadas de El Dorado

En Barcelona me había encontrado con un gemelito de éste que ahora encontraba en Bogotá

En Barcelona me había encontrado con un gemelito de éste que ahora encontraba en Bogotá

Así culmina entonces este reporte de viaje, que espero haya sido de su interés y agrado. El servicio de Iberia me pareció muy bueno y consistente. Con algunas cosas para mejorar, no tendía problema en volver a cruzar el Atlántico con la aerolínea española. Europa, toda una maravilla, muy recomendable esta fecha para viajar (a San Petersburgo si esperar un mesecito más que la primavera esté más avanzada), ya que no hay tantas congestiones, el clima es perfecto y el mood de la gente es mejor. De verdad, la gente muy pero muy amable, incluso en París.

Un saludo, y de nuevo, comentarios e inquietudes más que bienvenidas.

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