Reporte de vuelo IV: San Petersburgo a París CDG por Air France; París Orly a Barcelona en Vueling

Después de cuatro días en la espectacular ciudad de San Petersburgo, donde había terminado mi reporte II, había que volver al aeropuerto para volar a la siguiente escala de mi viaje: París. El vuelo salía al final de la tarde, así que aproveche la mañana para visitar las últimas atracciones y hacer las compras de souvenirs en compañía de mi amiga. En realidad más que la mañana me dediqué el medio día a visitar por última vez el centro de la ciudad, pues teníamos algo de guayabo y cansancio luego de haber vuelto a la casa a las 6AM la noche anterior.

Después de caminar bastante por el centro de la ciudad, nos dirigimos en metro a la estación Moskovskaya, desde donde salen los buses al aeropuerto, que por 30 rublos (unos 75 centavos de euro, alrededor de 1800 pesos), lo llevan a uno al aeropuerto. Al mismo llegamos alrededor de las 3PM, una hora y media antes de la hora del vuelo, pero dado que a la zona donde se hace el check in solo pueden ingresar los viajeros y no sus acompañantes, nos quedamos en la parte ‘pública’ tomándonos un café antes de la despedida.

 

San Petersburgo – Paris CDG

Air France, AF 1053. Airbus A320 (F-HEPA). Silla 27C

4.30PM (4.45PM) – 5.55 PM (6.00PM)

Apenas ingresé a la zona de check in me dirigí a los mostradores de Air France, donde una persona me pidió el pasaporte, que revisó de forma bastante exhaustiva. Finalmente me dejó seguir, donde una agria agente me atendió. Como les había contado, el pasaje comprado tenía como destino final Roma, aunque yo me dirigía a Paris, que era donde supuestamente debía cambiar de avión. Por eso no debía chequear equipaje. Cuando la agente me estaba chequeando me pidió que subiera la maleta a donde las pesan y las chequean, por lo que le dije que yo la quería llevar como equipaje de mano. Ella me respondió a los gritos que necesitaba ver la maleta, así que debía subirla a donde me había indicado. Mientras tanto ella no tuvo problema en contestar una llamada que recibió a su celular, y me imprimió, junto con el boarding pass, las etiquetas del equipaje supuestamente facturado. Yo le insistí con que lo quería llevar  conmigo en cabina, por lo que ella le quitó las etiquetas tanto a la maleta como a la parte de atrás del boarding pass (ya había pegado la parte de la etiqueta que sirve para comprobar en destino que la maleta sea realmente de uno). Al final me pidió disculpas, no sé si por no ponerme atención con que yo no quería despachar la maleta, o si por haber sido tan grosera durante todo el proceso.

De ahí debía seguir a control de pasaportes, donde de nuevo me pusieron el sello en la última página, para después de eso buscar la puerta de embarque 7, que finalmente encontré no antes de perderme un poco por todo el aeropuerto. Para ingresar a la sala se debe hacer otra revisión de seguridad, mucho más estricta que todas las que tuve a lo largo del viaje, y que de hecho incluyó quitada de zapatos. Ya dentro de la sala propiamente dicha aproveché el internet que había en la terminal, y me puse a revisar las noticias en El Tiempo.  Ese día ocurrió el accidente del Boeing 737 de Lion Air que terminó en el mar, y créanme, no es tan chévere leer semejante noticia antes de abordar un avión.

El abordaje fue muy desorganizado, pero por suerte yo me había sentado justo en frente del counter donde revisan los pasabordos, así que fui de los primeros en subirme al avión que se encontraba en buena condición. Antes de subir, de nuevo el mismo señor que estaba en el check in me revisó el pasaporte, esta vez apenas lo miró por encima. Recién ahí caí en cuenta que no había pedido ventana, y que me habían asignado un puesto en pasillo, por lo que no iba a tener la posibilidad de tomar fotos.  El vuelo iba bastante lleno, en su mayoría por franceses y algunos cuantos rusos. No creo que hayan sido muchos pasajeros como yo originarios de distintos países a los de origen y destino del vuelo.

Interior del A320 de Air France

Interior del A320 de Air France

Por la revisión de seguridad el vuelo finalmente salió con unos minutos de tardanza. Poco tiempo después de alcanzar la altura de crucero, nos sirvieron la comida, que todavía no tengo ni idea que fue pero que ha sido la cosa más horrible que he comido en un avión y de seguro clasifica en el top 10 en toda mi vida. De entrada la presentación no ayudaba, pues venía en una bandeja gris que más parecía de hospital, todo forrado en papel transparente de una manera que me recordó la declaración de impuestos de Homero Simpson. Parecía como si la comida la hubiera mandado el mismísimo Stalin desde el más allá. Cosa para fea.

Declaración de impuestos de Homero Simpson

Declaración de impuestos de Homero Simpson

La atención de la tripulación fue correcta, pero el vuelo se tornó incómodo cuando la gente iba al baño, ya que se formaban filas y había constante flujo de personas en el pasillo de esta zona trasera del avión. Yo estaba muy cansado tanto de lo que había caminado en estos días, como del cambio de clima y la trasnochada (con su respectivo guayabo) de la noche anterior, pero no pude descansar por el constante pasar de personas hacía el baño.

Cabina de pasajeros durante el vuelo

Cabina de pasajeros durante el vuelo

Finalmente iniciamos el descenso final al Paris, anunciado por el capitán, anuncio tras el cual la cabina fue rociada con un spray por la tripulación. Cuando ya se sentía la frenada y el descenso del avión, un señor se levantó para ir al baño, pero alcanzó a ser detenido por los sobrecargos, así que tuvo que volver a sentarse. Otra señora hizo lo propio cuando ya no debían faltar más de 5 minutos para el aterrizaje, pero la tripulación, que ya estaba en las preparaciones finales en el galley trasero, tras la cortina, no se alcanzó a dar cuenta. Unos minutos después una de las azafatas se dio cuenta de la situación y fue al baño a sacar a la señora, golpeando la puerta del baño de una manera realmente fuerte. Finalmente la señora salió, fue obligada a volver inmediatamente a su silla, y me dio la impresión que al no manejar el idioma no le pudieron decir nada. Sin embargo la tripulación tomó nota del número del asiento de la pasajera, pero no sé finalmente si le habrán llamado la atención o que habrá pasado finalmente. Algo que me llamó mucho la atención fue el aterrizaje fue seguido por muchos, muchos, muuuuuchos aplausos. Nunca había escuchado tal ovación a un capitán tras un aterrizaje, ni en Ryanair ni en Colombia.

El A320 en destino

El A320 en destino

Otra en CDG

Otra en CDG

De nuevo el F-HEPA, A320 de Air France en CDG. Se alcanza a apreciar la arquitectura típica del aeropuerto

De nuevo el F-HEPA, A320 de Air France en CDG. Se alcanza a apreciar la arquitectura típica del aeropuerto

Ya aterrizados fui uno de los últimos en salir del avión. Tuve que caminar bastante, además de subir al tren entre terminales para llegar a la zona de revisión de pasaportes e ingresar de nuevo al espacio Schengen. Caminando por CDG encontré varias salas con sillas que se veían realmente cómodas como espacio de descanso para los pasajeros, lo que me pareció interesante teniendo en cuenta la mala fama del aeropuerto en cuanto a comodidad para el pasajero. Me llamó la atención que sólo habían dos cubículos de inmigración abiertos, uno para nacionales de países de la Unión Europea y otro para extranjeros. El segundo estaba vacío, así que no demoré más de 10 minutos en la fila, a la que después trajeron a quienes estaban en la otra para agilizar. Nada de preguntas, sello en el pasaporte y ya estaba de nuevo en Europa. Ahí tenía que buscar internet, pues no había definido el punto de encuentro con mi amiga en Paris, así que utilicé uno de esos computadores pagos que están apostados a lo largo del aeropuerto.

Abordando el tren entre terminales, se alcanza a ver parte de un A380 de AF

Abordando el tren entre terminales, se alcanza a ver parte de un A380 de AF

Finalmente llegué a la zona donde está la estación del aeropuerto, para subir al RER en dirección a Chatelet, a encontrarme con mi amiga francesa.

En París estuve tres días, y de ahí debía volver de nuevo a Barcelona la noche antes de volver a Colombia, en el último vuelo del día operado por Vueling entre las dos ciudades.

A Orly llegué utilizando el transporte público, en este caso el bus 285 que sale de la estación Villejeuf – Louis Aragon de la línea 7 del Metro, casualmente la estación que más había utilizado durante mi estadía en la ciudad, al ser la estación que sirve al suburbio donde vive mi amiga. El bus lo deja a uno al lado de unas escaleras en la mitad de la nada, las cuales uno debe ascender, abrir una puerta y caminar por un largo pasillo hasta llegar a la terminal, en este caso a Orly Sud. Al preguntar en un punto de información me indicaron que Vueling opera desde Orly Ouest, por lo que podría o caminar, o tomar el tren automático entre terminales.

Decidí hacer lo primero, y alrededor de 15 minutos después estaba en la terminal sur. Al llegar a la zona de chequeo de Vueling me indicaron que aún no estaba abierta la facturación para mi vuelo, así que me senté un rato esperando a que ya fuera la hora.

 

Paris Orly – Barcelona

Vueling, VY 8023. Airbus A320 (EC-LRY), silla 22A

9.45 PM (9.35PM) – 11.20PM (11.05PM)

Zona de check in de Iberia y Vueling en Orly

Zona de check in de Iberia y Vueling en Orly

Zona pública del aeropuerto Orly

Zona pública del aeropuerto Orly

Luego de unos minutos de espera, me dirigí a la zona de chequeo e hice la fila. A pesar de tener sólo a tres grupos de personas delante de mí, siempre duré unos buenos 25 minutos en la fila. Finalmente fui atendido de muy buena manera por la agente, quien me preguntó si quería silla en la ventana o en el pasillo. Registré la maleta (para evitar repetir la experiencia de Ryanair, esa mañana había adquirido el derecho de transportar una maleta por 15 euros), y le pregunté, más por hacer conversación que por otra cosa, si era posible registrar mi equipaje hasta Bogotá, teniendo en cuenta que Vueling e Iberia son hermanitas. Para mi sorpresa me dijo que sí podía, pero que necesitaba mi código de reserva para mi trayecto final, que desafortunadamente no pude encontrar en ningún lado. Al final le dije que no había problema, que yo chequeaba el equipaje en Barcelona.

De ahí me dirigí a la revisión de seguridad, que no tomó mucho tiempo. De nuevo me sorprendió la amabilidad de las personas encargadas de este proceso, lo que fue una constante en todo este periplo europeo. La agente me había indicado que debía estar pendiente de la puerta 10, pero en Orly resulta que esta puerta está dividida en 10H, 10K… etc. Tras esperar un rato descubrí que la asignada al vuelo a Barcelona era la 10K. Apenas pasadas las 9 de la noche inició el abordaje, de nuevo tuve la suerte de ser uno de los primeros en subir al avión, gracias a que me había sentado en una silla bastante próxima a tal puerta.

La puerta 10K

La puerta 10K

Puente de abordaje

Puente de abordaje

Abordando el A320 de Vueling

Abordando el A320 de Vueling

El avión tenía los interiores muy similares a los de Iberia, aunque las sillas tenían unos reposacabezas de colores que le daban un ánimo más alegre al 320. En el abordaje ponen una música bastante relajante, que después por redes sociales me compartieron. Me gustó mucho la selección, que creo que generó un clima de tranquilidad mientras se hacía el abordaje.

Reposacabezas de colores

Reposacabezas de colores

Interior del avión durante el abordaje

Interior del avión durante el abordaje

Listos para irnos

Listos para irnos

Finalmente el vuelo salió unos minutos adelantados, con una ocupación de alrededor de 95%. Desde la cabina de mando hubo constante información, acerca de las condiciones en ruta, en destino, etc. Toda la comunicación de la tripulación es aprovechada para publicitar las últimas novedades de la compañía, como nuevas rutas, página web, redes sociales, etc. La tripulación fue muy atenta, y tuvo buena acogida en la venta de comida a bordo.

El vuelo no tuvo mayores novedades, además de encontrar que viajaba con la versión española de Ned Flanders. Que tipo tan canzón, hablaba lo más fuerte que podía como para que todos nos enteráramos de lo que hacía o decía. Unos minutos después de las 11 de la noche, algunos minutos adelantados a itinerario aterrizamos en Barcelona, que ya en ese momento estaba bastante calmado. Luego de caminar casi todo el aeropuerto e ir al baño, al llegar a la zona de recogida de equipaje encontré que mi maleta era la única que quedaba por reclamar.

Avión en destino

Avión en destino

Otra del avión en El Prat

Otra del avión en El Prat

Interior del aeropuerto de Barcelona

Interior del aeropuerto de Barcelona

Un par de A321 de Lufthansa durmiendo en BCN

Un par de A321 de Lufthansa durmiendo en BCN

Bandas de recogida de equipaje en BCN

Bandas de recogida de equipaje en BCN

Ya con la maleta en mi poder debía buscar un lugar en el aeropuerto donde pasar la noche, en espera a mi vuelo de las 8.40AM hacia Madrid, para conectar después con el vuelo a Bogotá, lo que marcaría el final de este viaje.

Para cerrar esta parte del reporte, he de decir que Air France me decepcionó bastante. Muy amala atención en tierra, comida de muy mal sabor y presentación y adicionalmente el constante flujo de personas hacía el baño atentaron contra mi descanso. Lo  único positivo que rescato es la atención de la tripulación a bordo.

Vueling en cambio me gustó bastante, con diferentes detalles que crean una atmósfera bastante relajada para el vuelo, buena atención de la tripulación y constante comunicación desde la cabina de mando. Les pido disculpas por la calidad de las fotos, pero durante mi estadía en Paris se me descargó la cámara, así que las fotos del vuelo con Vueling fueron tomadas con el iPad.

Cualquier comentario o pregunta será muy bien recibido. Saludos!

Una respuesta a “Reporte de vuelo IV: San Petersburgo a París CDG por Air France; París Orly a Barcelona en Vueling

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