Reporte de vuelo III: BCN a CIA con Ryanair y a Rusia con Skyteam (AZ+KL)

El reporte II se había quedado en que me había subido al bus No 46 en Barcelona, que me llevó a la Placa de Espanya y desde donde pude tomar el metro hasta mi hotel. Mi día y medio en la ciudad los repartí entre el Camp Nou, la Sagrada Familia, el Park Guell, caminatas varias por Eixample, las Ramblas, el puerto, y no mucho más.

 

Barcelona – Roma Ciampino

Ryanair, FR 6341, Boeing B737-800 (EI-DAM). Silla 32A (no asignada)

6.15 AM (6.10 AM) – 8.05 AM (7.45 AM)

A la mañana de mi tercer día en la ciudad debía estar en el aeropuerto antes de las 5AM, pues mi vuelo de Ryanair a Roma salía a las 6.15AM, Esto me generó bastantes interrogantes, pues dentro de las opciones consideré buscar un hotel cercano al aeropuerto, dormir en el mismo aeropuerto o confiar en el transporte público de la ciudad para llegar al aeropuerto a tiempo para mi vuelo. A pesar de ser la opción más arriesgada, escogí la última de éstas tres, teniendo en cuenta que la red de transporte nocturno en Barcelona es relativamente buena, y que no quería cancelar la reserva en mi hotel (en realidad era una residencia universitaria), que por 40 euros me brindó una habitación individual, con cocina y baño privado, ubicado en Pedralbes, según leí uno de los barrios más exclusivos dela ciudad condal, con fácil acceso en transporte público.

A eso de las 3.30AM salí de la residencia con destino a la Avenida Diagonal, donde esperé por alrededor de 10 minutos a que apareciera el bus que me iba a llevar a Placa Catalunya, punto de inicio y destino de todas las rutas nocturnas en la ciudad. En el bus iba yo sólo con el conductor, y durante todo el recorrido sólo una persona se sumó. Cuando el bus estaba a punto de cruzar la Gran Via de les Corts Catalans, el conductor, que por mi maleta supuso que iba al aeropuerto, me aconsejó bajarme ahí y caminar a la parada del N16, que según él a las :03 – :04 debería estar pasando por ese punto. Dicho y hecho, un par de minutos después estaba dentro del N16, que iba mucho más lleno, tanto de personas yendo como yo al aeropuerto como por personas que se dirigían a diferentes lugares del sur de la ciudad. Antes de las 5 de la mañana estaba en el aeropuerto, aunque tuve que utilizar el servicio de traslado entre terminales, pues el bus llega a la T1 mientras que el avión de Ryanair despega desde la T2.

Al ser residente en un país no miembro de la Unión Europea, debía presentar mi visa ante el stand designado por la aerolínea para obtener un sello en mi tarjeta de embarque, previamente impresa en casa. Me dirigí a uno de los mostradores de chequeo, donde una agente muy churra y educada de la aerolínea irlandesa me señaló la oficina donde hacía este trámite. La señora lo miró, miró mi pasaporte y lo selló. Nada más.

Si, en Barcelona Ryanair también utiliza puentes de abordaje

Si, en Barcelona Ryanair también utiliza puentes de abordaje

De ahí me dirigí a seguridad, luego de lo cual tuve que hacerme en una esquina y meter la mochila que hasta ese momento había hecho las veces de equipaje de mano dentro de la maleta, del tamaño apenas justo para cumplir con las disposiciones de Ryanair. Ya con eso supuestamente listo, una niña, que después descubriría era colombiana, me ofreció el transporte entre Ciampino y Termini para mi llegada a Roma. Ella lo vendía a lo mismo que había visto en la página web, así que decidí comprarle. Cosas que sólo ocurren cuando dos colombianos que no se conocen se encuentran en cualquier otro lugar del mundo: Conversación espontánea, confianza inmediata, etc. De hecho me llamó tacaño por no comprarle de una vez el tiquete del bus de regreso. Insisto, confianza mutua que nos dimos, posiblemente por compartir nacionalidad y estar en un lugar lejano.

Borrosa foto de mi avión, EI-DAM, 'El maradoniano'

Borrosa foto de mi avión, EI-DAM, ‘El maradoniano’

Al rato ya llamaron a abordar, por lo que la fila no se hizo esperar. Y qué pasó? El horror! Mi maleta estaba sospechosamente grande. Claro, uno en esa situación empieza a comparar la de uno con las maletas de los compañeros de viaje, e insisto, la mía se veía como grande en comparación. Ok, será fingir demencia. Una de las agentes va pasando por un lado, revisando una a una las maletas. “Señora, tiene que meter ese libro en la maleta, los dos no viajan por separado”; “Señora, tiene que escoger si lleva esa valija o ese bolso, pero no puede llevar las dos”… La señorita lleva una caja de cartón del tamaño de maleta aprobado por la aerolínea, y cuando ve algo medio sospechoso, lo mide ahí para ver si cabe. Pero cuando ve maletas aún más grandes, las manda al adminículo ese famoso de metal en el que se miden las maletas.

Obvio, mi maleta es sospechosa y soy enviado inmediatamente al inicio de la fila donde está el adminículo aquel. “Por favor, ingrese la maleta en el espacio designado para ello” La trato de meter, empujo, empujo con más fuerza, empujo…. Y entra! La felicidad! La cara de la señorita es medio de sorna, de burla. “Ok, ahora por favor sáquela”… Ah bestia, la maleta está trababa. M*rica, esta mi*rda no sale! Hago fuerza, y más fuerza, se empiezan a desprender las manijas, y al fondo escucho a algunos italianos que dicen algo así como “ohhh, ha roto la valiglia”. Con los pies hago palanca, halo, halo y halo más. Apenas medio se mueve la maleta esa… Carajo, además de la maleta facturada me van a cobrar el adminículo. Ahora qué, será llamar a un cerrajero a que rompa las barritas de metal para poder sacar la maleta? O será que como voy a pagar por el adminículo que está trabado me lo podré llevar, con todo y maleta? Al final de un esfuerzo sobrehumano, por fin sale la maleta, pero temo por la suerte de lo que había adentro de ella. El iPad principalmente. La señorita me dice que la maleta está muy grande, que la van a tener que despachar y me anota en mi tarjeta de abordaje pre impresa la palabra “bag”. Yo me hago el desentendido, le digo que no, que eso cabe, que es que Ryanair es muy exagerado, que así sea con fuerza y todo, pero la había sacado, que por favor no me haga eso, etc. Ella me mira medio como dudándolo, me da a entender que de malas, y se va. Yo vuelvo a mi puesto original en la fila, el más desentendido del tema. La señorita sigue revisando las demás maletas de mis compañeros de viaje. A uno le dan ganas de decirle “Señorita, mire que ese señor lleva una maleta más grande que la mía”, pero obvio, uno no puede ser tan crápula. La niña colombiana sigue vendiendo transporte entre Ciampino y Termini, y esta vez sí se vende todo, pues muchos, con la inminencia del abordaje, le compran.

Listo, parece que ya terminaron de revisar la maleta a todos, será que ahora vienen a por mí (como dirían los españoles)? Finjo demencia, aquí no ha pasado nada…

Hay dos filas de abordaje, tengo cuidado de hacerme en la otra, no en la que está la niña que me revisó la maleta y que preliminarmente me condenó a despachar (y pagar) la maleta. Me acerco, me acerco. Hay muchos pasajeros italianos, así que la señorita saluda en inglés. A mí también me saluda en inglés, yo le respondo en inglés. Ella se da cuenta por mi pasaporte que hablo español, así que me saluda en español y se ríe. A mí no me interesa nada, sólo quiero pasar rápido y subirme al avión sin que me cobren. “Jajaja” (mi risa fingida) “Buenos días, jajaja” (sigo fingiendo). Que no me vea la maleta, que no diga nada de la maleta, sigo, ya estoy cerca del puente de abordaje, lo voy a lograr… M*rica, la bufanda! “Señor, su bufanda, se le cayó! Jajaja”… “Sí, que bola”, pienso (me toca devolverme por la bufanda). Que no me vea la maleta, que no diga nada de la maleta. Recojo la bufanda y camino hacia el fondo del puente de abordaje, donde hay otra fila mientras la gente entra al avión.

Porque sí, en Barcelona hasta los aviones de Ryanair son abordados con puentes de abordaje, conectados directamente al avión. Finalmente subirme fue todo un logro, y no sé si por comodidad o por estar lo más lejos posible de alguien que pudiera decirme algo por mi maleta me voy bien al fondo, apenas tres filas antes del final del avión. Allí me siento, para felicidad de la tripulación que le recordaba a los pasajeros que en Roma el desembarque se realizaría tanto por la puerta trasera como por la delantera, incentivándolos a que se hicieran en esos puestos del fondo para agilizar el abordaje.

El abordaje toma su tiempo, pero antes de la hora acordada ya estamos listos para despegar. Instrucciones de seguridad en inglés con mímica, las instrucciones en español, catalán e italiano, todas pregrabadas, no cuentan con el beneficio de la representación. Finalmente esperamos por un par de aviones de Ryanair a que despegen para nosotros hacer lo mismo. Si no estuviera tan oscuro de seguro hubiéramos tenido una excelente vista sobre Barcelona, pues pasamos la ciudad volando sobre el Mediterráneo de forma paralela a la costa.  El vuelo va con alrededor del 90% de su capacidad, pero afortunadamente yo tengo la fila completa para mí solo.

Un hermanito estaba de vecino

Un hermanito estaba de vecino

Espacio entre sillas

Espacio entre sillas

Instrucciones de seguridad

Instrucciones de seguridad

Apenas alcanzamos la altura de crucero inician las ventas de todo tipo de servicio a bordo. Que el desayuno, que las pizzas que están de-li-cio-sas, que el duty free, que esa loción en cualquier tienda está al doble, que los cigarrillos eléctricos, que hágase rico con nuestra lotería, etc, etc, etc. Para mí alcanzar la altura de crucero significaba haberme finalmente librado de ser multado por despachar la maleta, a mí no me importaba nada más. Lo que uno hace y sufre por míseros 60 euros. El vuelo apenas duró un poco más de una hora, así que no mucho tiempo después ya estábamos aterrizando en Ciampino. El aterrizaje fue bastante duro (de hecho lo estaba grabando y del golpe la cámara quedó apuntando al techo), pero fue hecho con 20 minutos de adelanto a la hora pactada, por lo que la fanfarria típica de Ryanair no se hizo esperar.

Amaneciendo sobre el Mediterráneo

Amaneciendo sobre el Mediterráneo

Cabina en vuelo

Cabina en vuelo

La costa italiana, en descenso a Ciampino

La costa italiana, en descenso a Ciampino

Después se hizo el desembarque, como prometido, por las dos puertas del avión, dándonos a todos la posibilidad de tomarle algunas fotos al avión, que terminó parqueado junto a unos hermanitos de Ryanair y a uno de sus primos de Wizz Air. Mientras taxeábamos también pude ver un Boeing 747 del gobierno de los Emiratos Árabes. El aeropuerto de Ciampino es bastante pequeño, uno nunca se imaginaría estar en una de las ciudades más importantes y turísticas del mundo. De ahí tuve que hacer la fila mientras llegaba el bus de Terravisión, y para mi alegría alcancé cupo en el primero que llegó. El tráfico en Roma a esa hora de la mañana estaba un poco complicado, por lo que llegar a Termini tomó su tiempo. Ya en la estación dejé la maleta en la consigna de equipajes, y me dediqué en la mañana a desayunar y a recorrer tanto el Coliseo como el foro y el palatino.

B747 del gobierno de los Emiratos Árabes Unidos

B747 del gobierno de los Emiratos Árabes Unidos

Otra toma

Otra toma

'El maradoniano' de Ryanair

‘El maradoniano’ de Ryanair

Al final creo que la experiencia del vuelo fue buena para lo que pagué y para lo que es Ryanair. El estrés de la maleta fue completamente culpa mía, pues ellos son muy claros con lo que dejan llevar en cabina, así que sólo puedo estar agradecido de finalmente no haber sido obligado a facturar la maleta.

En Roma en total estuve dos días completos, y al tercero debía ir a Fiumicino, desde donde salía mi vuelo a Amsterdam para conectar con San Petersburgo.

Ya les había contado que terminé comprando los pasajes a San Petersburgo sobre la hora, pues el plan original era ir a Budapest. En el momento en que finalmente me decidí, busqué las opciones que tenía para ir desde Roma, devolviéndome a París, que era mi destino final. Con esta configuración ‘multi destino’ (el origen era diferente al punto final del viaje), los pasajes salían muy caros. Pero fue ahí cuando encontré una alternativa saliendo y llegando a Roma, pero en el regreso haciendo escala en París. Me decidí inmediatamente por esa, que implicaba obviamente dejar sin volar el trayecto final, entre París y Roma.

La página de KLM me decía que sólo había un cupo disponible con ese trayecto, así que inmediatamente intenté comprarlo con mi tarjeta de crédito, pero en la mitad de la transacción aparecía un error y el valor de pasaje se incrementaba unos cuantos cientos de euros. Así fue que decidí hacer la compra por medio de Aviatur, pero tampoco me dejo comprar, sin darme alguna razón aparente. Al llamar a su call center me indicaron que como la compra no incluía ningún trayecto dentro de Colombia, debía hacer el pago en alguna de sus oficinas. Muy vivos ellos, pagar en sus oficinas me implicaba correr con la abusiva tarifa administrativa. El lío es que en el momento en que intenté hacer la compra, Aviatur se había ‘quedado’con el único cupo disponible en la ruta y tarifas deseadas. Después de información inconsistente entre lo que me decían por teléfono, lo que me decían en redes sociales y lo que me decían en las oficinas, decidí llamar de nuevo al call center, cancelar la reserva, y tan pronto ese cupo se liberó, hice la compra, esta vez sí exitosamente, en eDreams, aunque pagando una alta tarifa administrativa, no tan alta, eso sí, como la de Aviatur.

Toda una odisea el tema de la compra. Ya después de todo ese relato del proceso de compra que en realidad ocurrió dos meses antes del vuelo, vamos a lo que nos interesa.

 

Roma Fiumicino – Ámsterdam

Alitalia, AZ 108 (KL 3400). Airbus A321 (EI-IXV), Silla 15F

8.55 AM (9.05 AM) – 11.30 AM (11.15 AM)

Para llegar al aeropuerto quise hacer uso de los servicios de las empresas que proveen traslado desde Termini hasta Fiumicino, por lo que ya había revisado las opciones de Terravisión y Sit Bus Shuttle. El lío de ambas es que a la hora en que me interesaba el servicio, sus buses corren con una frecuencia muy baja, lo que significaba que si perdía el primero, el segundo ya iba a salir demasiado tarde. En Terravisión me servía el bus que sale de Termini a las 6.10AM y llega  Fiumicino a las 7AM, pues el siguiente sale hasta las 7.15AM y apenas llega a las 8.15AM a Fiumicino. En cuanto a SIT, me servía el de las 6AM, que llega a Fiumicino a las 7AM. El siguiente salía a las 6.50AM, llegando una hora después al aeropuerto.

Así fue que salí de mi hotel todavía de noche, me monté en el metro y esperé y esperé a que el tren iniciara su marcha. Al estar en una estación cabecera, esto se demora un poco. Finalmente llegué a Termini a eso de las 6.08AM, salí del metro, busqué la oficina de Terravisión, a la que llegué, di tú, a las 6.13AM. “Sorry, there is not bus until 7.15AM”… Listo, perdí.

Tan buenas estuve que en frente de la parada de los buses de Terravisión ví un bus de Alitalia, que salí un poco más caro pero me llevaba a destino. Pregunté si iba a Fiumicino y si podría utilizar el servicio, a lo que me respondieron que sí, siempre y cuando volara con Alitalia. Le mostré a la señora mi reserva, que afortunadamente tenía en el iPad, y me dejó viajar, luego de pagar 7 euros. En el bus, bastante grande él, apenas viajábamos 2 personas, y alrededor de las 7AM ya estábamos en Fiumicino.

El bus de Alitalia

El bus de Alitalia

Inmediatamente me dirigí a los counters, que aparentemente recién estaban abriendo para mi vuelo. Luego de cinco minutos en fila fui chequeado  hasta mi destino final, aunque la agente duró su tiempo buscando los requisitos de ingreso de los colombianos a Rusia. Al darme cuenta de esto, le dije que no necesitábamos visa, lo que fue suficiente para ella. Ya con el pasabordo en la mano, quise ir a la terminal 3, a unos 500 metros de donde estaba, pues quería ver cómo estaba el lugar en el que me había tocado pasar la noche un par de años atrás.

Terminal 1 de Fiumicino, utilizada por las aerolíneas de Skyteam

Terminal 1 de Fiumicino, utilizada por las aerolíneas de Skyteam

Terminal 3, en la que pasé un par de noches en 2010 y 2011

Terminal 3, en la que pasé un par de noches en 2010 y 2011

Parte exterior de Fiumicino

Parte exterior de Fiumicino

Después me fui buscando mi puerta de embarque, de nuevo en la terminal 1, luego de pasar por seguridad (muy queridas las personas allí) y de caminar casi toda la terminal. Poco tiempo después de ubicado en mi sala llegó mi avión, con matrícula EI-IVX, un Airbus A321, que personalmente creo que se ve muy bien en los colores de Alitalia.

Un A320 de Air France

Un A320 de Air France

El A321 asignado a mi vuelo con destino Ámsterdam

El A321 asignado a mi vuelo con destino Ámsterdam

Otra toma

Otra toma

Una toma más, con el sol iluminando a mi avión

Una toma más, con el sol iluminando a mi avión

El capitán, con chaleco naranja, haciendo el chequeo pre-vuelo

El capitán, con chaleco naranja, haciendo el chequeo pre-vuelo

Unos minutos después de la hora programada de embarque inició el proceso, en el que como siempre esperé hasta que ya estuviera en sus últimas fases para abordar el avión. La ocupación estaba entre un 75 y un 80%, e inicialmente tenía dos compañeros de vuelo en la parte izquierda de la fila 15. Sin embargo, cuando se cerraron las puertas mis dos compañeros de viaje se movieron a otros asientos, dejándome a mí con la fila completa.

Abordando

Abordando

El avión estaba en buena condición, le queda bien el gris al A321. La silla también ofrecía el espacio suficiente, así que no hubo ningún tipo de queja de mi parte. Finalmente iniciamos el carreteo unos minutos tarde, con despegue hacia el sur para después hacer un giro de 180° que nos hace sobrevolar el aeropuerto del que acabábamos de despegar.

Un gemelito estaba de vecino. Al fondo la torre de control de Fiumicino

Un gemelito estaba de vecino. Al fondo la torre de control de Fiumicino

Buen espacio entre sillas

Buen espacio entre sillas

Sobrevolando el aeropuerto del cual acabábamos de despegar

Sobrevolando el aeropuerto del cual acabábamos de despegar

El capitán constantemente daba información del vuelo, indicándonos que nuestra ruta sobrepasaría Innsbruck, Munich, Nuremberg y Frankfurt, antes de aterrizar en Ámsterdam. Fie el mismo capitán, de hecho, el que nos recomendó mirar los Alpes por la ventana cuando los sobrevolábamos.

El servicio de comidas fue el típico de Alitalia: Galletas (dan la opción de escoger entre dulces y saladas) y una bebida. En mi caso pedí jugo de Arancia rossa y un café. Cuando estaban en el servicio, una persona que estaba en el baño se encontró con el trolley, por lo que tuvo que sentarse en uno de los dos puestos de al lado mío. Empezó a hacer comentarios estúpidos de lo torpe que era por haber tratado de pasar al lado del trolley, después por no saber que pedir, que ya pasó de chistoso a tonto. Fue un momento bastante “Cállese, hombre horrible”.

Servicio de comidas típico en vuelos intraeuropeos de Alitalia

Servicio de comidas típico en vuelos intraeuropeos de Alitalia

Interior del A321 en vuelo

Interior del A321 en vuelo

Queda claro en qué aerolínea volaba

Queda claro en qué aerolínea volaba

Finalmente aterrizamos en una nublada Ámsterdam, parqueándonos junto a un hermanito gemelo de Alitalia y a unos primos de KLM y Air France.

En destino

En destino

Viendo que el avión había llegado un poco adelantado de itinerario, intenté ir a Schipol plaza a buscar la famosa tienda de aviación, para tratar de comprar unos cuantos modelos a escala. Sin embargo, luego de perderme un par de veces finalmente fui informado que tal tienda estaba ubicada antes de seguridad, lo que implicaba que debía salir del aeropuerto. En ese momento desistí de la idea, y preferí mejor dirigirme a mi puerta de embarque, la D41, y aprovechar el internet gratuito que Schipol (se pronuncia ‘Skipol’, no ‘Chipol’ como erróneamente pensaba) provee. Tan buenas estuve que justo al lado de la puerta de embarque había un Starbucks, al que me dirigí a comprar un Frapuccino de fresas y crema, más crema que Frapuccino, como se lo pedí a la sonriente, conversadora y hermosa barista.

AMS

AMS

 

Ámsterdam – San Petersburgo

KLM, KL 1395. Boeing 737-800 (PH-BXV), Silla 26A

12.45M (1.10PM) – 5.35PM (5.35PM)

La persona que regenta Aviación y Turismo en un aeropuerto es la amotricidad hecha persona. Y si en este caso en particular tenemos en cuenta que en mi mano llevaba el iPad, además del pasaporte y los pasabordos, además de la cámara, además del Frapuccino que realmente era más crema que Frapuccino, y a eso le sumamos el morral de mano que llevaba en la maleta, se podrán imaginar la fiesta paya los sentidos que era yo.

Mi B737-800 siendo preparado para su vuelo a San Petersburgo

Mi B737-800 siendo preparado para su vuelo a San Petersburgo

Otra toma del B738

Otra toma del B738

Para mi sorpresa, en la entrada de la puerta de embarque, la D41 ya había una larga fila, pues antes de ingresar a la sala como tal hacían una nueva y exhaustiva revisión de seguridad. En cambio de sumarme a la fila decidí sentarme en un asiento, para tratar de organizarme y tomarme mi Frapuccino. El hecho es que como me hubiera imaginado me armé un lío terrible, regué parte de la crema del Frapuccino, en fin, mientras toda la gente me veía y se reía. Tanta pena me dio que ya terminado el Frapuccino fui a un baño cercano y me traje un pedazo de papel higiénico para limpiar algo del reguero que había dejado en el piso. Ya finalizado mi Frapuccino me integré a la fila para el chequeo extra, que es hecho por personal muy amable de G4S, y que realmente es más estricto que el que hacen en cualquier aeropuerto. Superada la revisión ya uno inmediatamente sube al avión, que en este caso se trataba de un B738 que estaba completamente lleno, en una amplísima mayoría de pasajeros rusos.

La fila en la puerta D41

La fila en la puerta D41

Apenas me acomodé en la silla, la persona de al lado, un mono más con pinta de gringo que de ruso me preguntó que si hablaba español, supongo que después de ver mi pasaporte colombiano. El todo es que el señor hablaba un perfecto español, por lo que nos la pasamos hablando durante todo el viaje. Por eso no tomé muchas fotos y no estuve muy atento a las incidencias del vuelo, pero sí recuerdo que la azafata, que estaba muy bonita, notó que estaba hablando en español y empezó a dirigirse a mí en ese idioma. Cuando le pregunté, me dijo que aunque era holandesa hablaba un poquito de español.

El servicio consistió en una pasta con espinacas muy rica, acompañada de ensalada y un postre absurdamente rico. Inicialmente había pedido jugo de naranja y un vaso de agua para acompañar, pero tras la insistencia de mi nuevo amigo pedí también vino tinto, que me fue traído en botella completa. Él, que no quiso comer nada, después pidió un par de cervezas que fueron entregadas sin demoras por la churra y sonriente azafata. Muy buen servicio y muy rica comida, además de porciones realmente grandes, al punto que al final mi bandeja estaba tan llena que se hacía difícil comer, además que la bandeja terminaba un poco inclinada, lo que dificultaba un poco más la cosa.

Sobrevolando el norte de Europa

Sobrevolando el norte de Europa

Comida para deliciosa

Comida para deliciosa

Ya aproximándonos al final del vuelo, otra azafata, que supongo que era la purser, se acercó a mi silla y me preguntó que si había pedido algo. Yo no caí en cuenta hasta que ella me entregó una bolsa con dos cajas, correspondientes a dos aviones a escala que había pedido en la KLM Shop un par de semanas antes. Los modelos, correspondientes al MD-11 y al B777-300ER con livery Skyteam deben ser armados por el dueño y están hechos en plástico, pero con un nivel de detalle que realmente justifican la compra.

El descenso final vino con una sorpresa muy desagradable para mí, al ver absolutamente todo cubierto de nieve. Es Abril, ¿no se supone que es primavera? Pues no, aunque siga siendo primavera todavía hace un frío delos mil demonios, y la nieve aún no ha tenido el tiempo para derretirse. Finalmente aterrizamos, pasamos cerca a algunos aviones de Rossija y de Alitalia, y descendemos. Cerca de donde nos dejó el B737 había un A321 de Turkish y un A340-500 de Emirates, pero no les tomé foto para evitarme problemas en un país nuevo, completamente diferente y con un idioma inentendible.

Descenso final

Descenso final

La cabina en vuelo

La cabina en vuelo

Otra de la cabina

Otra de la cabina

Un concepto diferente de primavera se maneja en Rusia

Un concepto diferente de primavera se maneja en Rusia

Todo cubierto de nieve. Por suerte no nevó durante los cuatro días que estuve en San Petersburgo

Todo cubierto de nieve. Por suerte no nevó durante los cuatro días que estuve en San Petersburgo

Pulkovo, el aeropuerto de San Petersburgo

Pulkovo, el aeropuerto de San Petersburgo

La fila en inmigración tomó su tiempo, pero la atención como tal de la agente fue muy rápida, aunque muy querida ella me selló mi pasaporte nuevo en la última página. De ahí recogí la maleta que tomó un rato en llegar, saqué plata del cajero, esperé por 10 minutos a mi amiga y estuve listo para ir a conocer esta interesantísima y hermosa ciudad.

Los dos vuelos de las hermanitas de Skyteam fueron muy buenos, aunque mi preferido fue el de KLM por la atención de la tripulación y el buen servicio, a pesar de la demora generada por la revisión extra de seguridad, lo cual no es culpa de la aerolínea.

Saludos para todos, y como siempre, comentarios o inquietudes serán más que bienvenidos.

4 Respuestas a “Reporte de vuelo III: BCN a CIA con Ryanair y a Rusia con Skyteam (AZ+KL)

  1. Felicitaciones por los reportes y el web site en general.
    Los reportes Muy dinámicos, interesantes y graciosos.
    No veo los de los vuelos de regreso, que creería que son igual o más interesantes. Quedo atento!

    • Muchas gracias por tu comentario; me alegra que te hayan gustado los reportes hasta ahora!

      Hoy subiré la tercera parte de este viaje (el regreso de San Petersburgo a París en AF y de París a Barcelona en Vueling), y espero la próxima semana postear el regreso a Bogotá, de nuevo con Iberia.

      Saludos!

  2. Pingback: Reporte de vuelo III: San Petersburgo a París CDG por Air France; París Orly a Barcelona en Vueling | Aviación y turismo·

  3. Pingback: Sobre el supuesto interés de KLM de volar a Colombia | Aviación y turismo·

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